No sabíamos que de Ucrania llegase tanto aceite de girasol como para tener que paralizar y poner en sospecha a todo un sector.
Los inconvenientes y costes de la medida son el aumento de la desconfianza del consumidor con la consecuente caída de las ventas, y darle una excusa perfecta a los especuladores para pagar mucho más barato el girasol al agricultor, aunque el consumidor no lo notará, y la alarma injustificada de la población con la consecuente intranquilidad generada, que también puede repercutir negativamente en la salud de la gente.
Los costes de la medida como siempre los pagarán los agricultores, pues misteriosamente los precios bajarán por culpa de medidas que no ayudan a mejorar la salud de los consumidores y si a aumentar la desconfianza y la intranquilidad. Sin duda se trata de otra alarma irresponsable e innecesaria.
José Morales Martín
jomomartin@gmail.com