En los países en vía de desarrollo, las mujeres son las más laceradas. Dos terceras partes de las personas analfabetas de todo el orbe son mujeres, dos millones padecen abusos sexuales y otras son torturadas por la exclusión en el acceso a la faena o en sus condiciones laborales, según Manos Unidas.
“Las matronas son importantísimas para que el niño sobreviva”, asevera Save the Children. Por este motivo lanzó la campaña publicitaria mundial “Todos Contamos”. Su objetivo es reducir la tasa de mortalidad infantil.
Una gran parte de las mujeres, de estos países indigentes, viven por debajo del umbral de la pobreza. Muchas mujeres que trabajan en plantaciones de cacao reciben un salario inferior al de sus compañeros.
En Occidente, para la mitad de las mujeres entre los 30 y 44 años, tener un hijo ha alterado significativamente su vida laboral, obligándolas a una reducción de la jornada, al abandono temporal o definitivo del trabajo. La existencia de hijos no explica por sí sola la dificultad de conciliación entre trabajo y familia. Sí lo hace una tasa de empleo femenino y una debilísima fecundidad de 1,34 hijos por mujer.
Los países que forman parte de la Unión Europea tienen una alta tasa de fecundidad y registran la mayor actividad laboral femenina del resto de los países no incorporados a la UE. Un factor peculiar de España, que incide en la baja natalidad, es que el 37% de las trabajadoras tiene un contrato temporal cuando la media comunitaria es del 15,5 por ciento.
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