Pues bien, las condiciones impuestas por el Gobierno de Esperanza Aguirre para integrarlo en la red sanitaria pública son dos: que empiece a realizar abortos (todo tipo de abortos en todos los supuestos) y que introduzca el servicio de fecundación in vitro (FIV) que, como es sabido, provoca miles de abortos selectivos y es el proveedor de embriones humanos para ser tratados como cobayas de laboratorio.
Y es que estos chicos del Partido Popular siempre han sido unos grandes defensores de la vida. Por cierto, no deja de ser el mismo Gobierno que financia una quinta parte de los abortos que se perpetran en clínicas privadas.
Sí, Aguirre es del PP, no del PSOE.
Eulogio López
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