Esta felicitación la he deseado desde hace semanas. Desde que comenzara a leer, como hago todos los años por estas fechas, alguna biografía de JesucristoMuchas son las que me han ayudado a tener una visión amplia y muy diversa de la figura de Jesús, porque tendemos con facilidad a anclar su imagen, su voz, sus movimientos y podemos darle una forma que se acomode demasiado a nosotros mismos. Por un lado, creo que no es malo, porque hace que nuestra relación con Él sea como la de ese amigo del que conocemos cualquier gesto, casi sabemos qué responderá ante una pregunta o una situación. Sin embargo, también podemos correr el peligro de que esa imagen se convierta en una foto fija que nos aleja de los demás y su manera de entender al Señor, o su manera particular de amistad con Él. Posiblemente, por eso me gusta leer diversas exposiciones de su vida, o de los que con él vivieron, incluso libros que hablen de su época histórica para comprender porque decía Jesús lo que decía o cuáles eran las circunstancias sociopolíticas de entonces para entrever los enfrentamientos que se encontraba.

Por supuesto el Evangelio, que es un recurso de casi a diario. Pero también leí hace tiempo Memorias de un reportero de los tiempos de Cristo, del Cardenal Carlos María de Heredia y me gustó. He leído diferentes partes de las Visiones y revelaciones completasde la beata Ana Catalina Emmerick, disponible ahora en cinco volúmenes. También leí La Pasión del Señor, de Luis de la Palma, un clásico escrito desde el ardor de la fe que sin duda transmite. Y tengo en la mesilla pendiente Un judío llamado Jesús, de Marie Vidal, que hace una aportación curiosa a la lectura del Nuevo Testamento, que es su lectura a la luz de la cultura judía... Creo que será entretenido. 

Este año me he empapado con J. C. El sueño de Dios, de Miguel Aranguren, que desde luego me ha sorprendido para bien, porque la estructura y el enfoque me han parecido muy originales, procurando en el lector una historia envolvente que recoge, como nadie lo había hecho antes, la relación del Génesis con la llegada de Cristo al mundo. Miguel Aranguren se ha trabajado la novela a conciencia. La obra tiene un fondo documental que sin duda justifica los siete años que le ha llevado escribirla. Un tono literario acertado, en el ambiente en que se desarrolla, y los diálogos no caen en amarillismo religioso, ni en el minimalismo en blanco y negro de la película El evangelio según san Mateo, del genial Paolo Pasolini. Pero nadie debe olvidar que, pese a todo, es una novela. Los personajes van desde el mismo Dios Padre, pasando por los ángeles -y también el Diablo-, hasta algunos míticos de la Biblia. Aparece por supuesto José, el padre putativo de Jesús y su esposa, María. De hecho, son estos dos personajes los que protagonizan la acción de la historia, mientras que Jesús, el Mesías, se convierte en el hilo conductor que da sentido a la trama, pues sin Él nada tendría sentido.

Cristo no es un azar en la historia de la humanidad, si no que todo estaba escrito en los siglos por los siglos, y debía llegar en el momento en que llegó

Digo que es una novela, y digo bien, porque lo es, pero en base a un hecho histórico y también religioso, apoyado en la plantilla de los Evangelios, que entre versículo y versículo, ayudan a Aranguren a crear espacios de ficción posible y que convencen al lector. Podría pasar por un evangelio apócrifo con las licencias pertinentes, porque su lectura ayuda a conocer mejor la historia de Jesús, a sus padres, su entorno y su estilo de vida; porque incluso puede hacer madurar aspectos más íntimos de cada uno; y también porque no desentona la ficción con las partes evangélicas que sostienen la historia real.

Me ha gustado especialmente la puesta en acción, siempre según Miguel Aranguren, de cómo y por qué Luzbel se autocondena y termina odiando a Dios, y en consecuencia a todos nosotros por ser la obra amada salida de sus manos. Tan amados somos, que es capaz de salvarnos de nuestras torpezas entregando a su Hijo a través de una mujer, como si Dios no fuera nada más que eso... ¡Un ser carnal! La labor literaria que hace el autor es muy buena, porque con una serie de bien llevados flashback termina relacionado el principio de la historia del hombre con el principio de su salvación. Lo hace, como decía antes, dando saltos por la Biblia e insertando en la cabeza del lector los diferentes personajes y los hechos relevantes que explican con sencillez que Cristo no es un azar en la historia de la humanidad, si no que todo estaba escrito en los siglos por los siglos, y debía llegar en el momento en que llegó. Otro de los personajes que dan fuerza a la narración es Juan el Bautista, primo del Señor. Está muy bien llevada la idea de transición del último profeta al Mesías. Tiene todo el sentido, y lo tiene hasta el final...

Las dificultades que sufrieron José y María sirven de guiño a nuestras laxas conciencias para comprender qué están viviendo hoy en países de Oriente y Oriente medio los cristianos

Su estructura en cinco partes, hace recorrer al observador por la vida de José primero, y luego con la Madre de Dios, viviendo juntos las diferentes etapas que tuvieron y les tocó vivir, ni fáciles ni cómodas, y que sirven de guiño a nuestras laxas conciencias para comprender qué están viviendo hoy en países de Oriente y Oriente medio los cristianos, que siguen los pasos de su Señor de aquí para allá tratando de salvar la vida de sus hijos y la suya propia, como también lo hiciera el santo Patriarca José.

Leer vidas de Cristo es sano y muy recomendado, porque nos ayuda sin duda a dar sentido a nuestra vida allá donde nos toque vivirla, o como nos toque hacerlo.

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