Está muy contenta la comunista Mónica García, ministra de Sanidad, porque le ha ganado una batalla a su obsesión, la presidenta derechista de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Y eso da un gustirrinín...

Resulta que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha decidido que sí, que Ayuso tiene que poner en marcha las famosas listas de médicos objetores al aborto. Esto es: galenos, a quienes, en cumplimiento del juramento hipocrático, no les ga la gana asesinar a los más inocentes y más indefensos de todos los seres humanos: los concebidos y aún no nacidos.

El mundo al revés. Porque lo que tendría que ocurrir en una sociedad menos enferma que la actual es que los médicos se negarán a matar, todos y cada uno de ellos. Su oficio es el contrario. 

Y lo que debería desear Ayuso, si es que defiende la vida, que no parece, es animar esas listas de objetores. Y lo que debería desear Moni-monísima, es que esas listas no las firmara nadie para poder obligar a cualquier médico a perpetrar abortos.

Pero nos hemos acostumbrado tanto a la barbarie que ahora vivimos el mundo al revés. Y ya no se sabe qué defiende cada cual.

Y otra cosa: el ‘abortito’ no vale. Cuando se trata del derecho la vida, sin la cual no existe ningún otro derecho, la única postura aceptable es que la vida humana es sagrada desde la concepción hasta la muerte natural.