
Las cosas van mal para María Jesús Montero en las elecciones, que pasará de ser vicepresidenta todo poderosa y ministra de Hacienda a llevar a los socialistas a los peores resultados de su historia.
En el entretanto, y para disgusto de Marisu, la dirigente ha sido citada por un juzgado de Madrid a un acto de conciliación el próximo 4 de junio, tres semanas después de las elecciones. ¿El motivos? Su conflicto con el alcalde de Algeciras, José Ignacio Landaluce. ¿El delito que se le acusa? Injurias y calumnias. ¿Qué hizo la buena de Marisu? Acusar al gaditano de violencia de género.
Fue el 13 de enero en un acto del PSOE donde Montero aseguró que Landaluce estaba “condenado, denunciado e investigado” por un delito de violencia de género. Landaluce reclama a Montero una retractación pública, clara e inequívoca, el cese de este tipo de declaraciones y una indemnización de 200.000 euros por los daños morales ocasionados.
Lo más curioso de todo es que estas palabras llegaron junto con acusaciones a otros personas públicos identificados con la derecha española, como Julio Iglesias, y para más curiosidad, estas acusaciones fueron a reglón seguido de las denuncias contra el socialista Francisco Salazar, hombre de confianza de Pedro Sánchez, por presuntos delitos sexuales, el "guarro" que diría Feijóo.
Y fue el propio Landaluce el que puso negro sobre blanco en este asunto: el PSOE utiliza denuncias falsas para atacar a sus rivales políticos o para tapar sus propios escándalos. ¿Cómo esconder un elefante en la Gran Vía? Llenando la Gran Vía de elefantes. Pues eso.
“No les importan las mujeres, sólo las usan”, afirmó durante su comparecencia. Ahora da un paso más y deja claro que esto no se va a quedar en el olvido. Al PSOE no le va a salir gratis alimentar las denuncias falsas.











