En octubre de 2018 el Guardia Civil José Manuel Arcos fue asesinado en la localidad granadina de Huétor Vega a manos de un delincuente común conocido como El Kiki. El ladrón lo mató de un disparo cuando el agente intentaba detenerlo. Le arrebató el arma reglamentaria y, durante un forcejeo, le pegó un tiro que acabó con su vida.

Ok diario recuerda que la víctima tenía 47 años. Es el primer agente de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado asesinado en acto de servicio durante el mandato de Marlaska. La funda de su arma no era antihurto y El Kiki se la quitó y lo mató.

La sentencia fue dictada el pasado mes de septiembre por la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional y es firme desde noviembre, ya que ninguna de las partes la recurrió ante el Tribunal Supremo. Sin embargo, el Ministerio de Marlaska bloquea su ejecución, que incluye una indemnización de 335.000 para la familia de la víctima. Lo explica, Josema Vallejo, vicepresidente de Policía S.XXI:

 

 

Raquel Pérez, la viuda del agente Arcos, «no esperaba este trato por parte de Marlaska», según declara a Ok diario. Sobre todo, después de que el ministro asistiera al funeral de su marido, le impusiera una medalla a título póstumo- la Cruz de la Orden del Mérito con distintivo rojo– y en el funeral dijera unas palabras de reconocimiento.