
En el acto del 30º aniversario de Hispanidad, ha participado Javier Marín, ha comenzado su intervención con su enhorabuena porque en un contexto en el que España registra la mayor mortandad de empresas de toda Europa llegar a esa cifra "es todo un hito". "Cuando uno es católico, lo primero que te viene a la cabeza, obviamente, es el humanismo cristiano", ha señalado el fundador y CEO de Singular Bank, así como vicepresidente del IOR (Banco Vaticano). "Siempre he dicho que no hay buenas o malas empresas, hay buenos o malos equipos, y hablamos de equipos, no de personas, porque todas las empresas tienen gente con muchísimas capacidades técnicas", ha referido, considerando que "la clave es ver si eres capaz de liberar todas esas capacidades de tus equipos", algo que viene de un concepto muy católico como es el de la dignidad humana, "entendida como el desarrollo integral de la persona, que consiste en hacer a cada persona protagonista de su crecimiento".
Marín sabe bien de lo que habla, dada su dilatada trayectoria profesional dentro del sector bancario: a sus actuales responsabilidades, suma haber sido: CEO del Grupo Banco Santander, director general de banca privada y gestión de activos en el mismo, y hombre de confianza y jefe de gabinete de Emilio Botín; CEO de Banco Banif; así como fundador y consejero de Allfunds Bank. En su opinión, la gente trabaja por tres motivos: "dinero, progresar y divertirse". Y la única manera de que se cumpla todo eso es "hacerlo protagonista". Un protagonismo que se traduce "en promover la iniciativa personal y por supuesto, la responsabilidad". Todo esto en un mundo en el que está en un cambio permanente y muy rápido, que te lleva a un cambio en el modelo de liderazgo, "que pasa de un liderazgo tradicional, que era unipersonal, a lo que se llama un liderazgo distribuido, que hila con uno de los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, que es la subsidiariedad". "Es decir, si vas a tres iglesias un domingo, los sermones son distintos. ¿Por qué? Porque la decisión se toma en el punto más cercano al cliente. Adaptan el mensaje a la parroquia que tienen, y me parece esencial porque es liberar todas esas capacidades de los equipos, la innovación y el movimiento", ha subrayado.
En su opinión, todo esto "tiene que empezar obviamente por un tema de compromiso, y cuando uno piensa en un compromiso colectivo tiene que empezar con un compromiso personal, es decir, conócete concete a ti mismo". Y para eso son fundamentales tres elementos. El primero es la honestidad, es decir, "para trabajar de esta manera, lo primero que hay que hacer es generar confianza con todos los equipos, sacar lo más auténtico que tiene cada uno". Marín ha referido que en todas las empresas "tienes gente que es el modelo del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, sale de casa, se mete en el coche y llega a la empresa y es otra persona", es decir, "en casa, tienes un niño que suspende y entonces dices, me pongo a hacer los deberes con él o cojo un profesor para que le ayude y tal, y luego llega a la empresa y tiene gente de su equipo que no funciona y lo deja que no funcione, hasta que lo echa. Estos son "dos comportamientos que son antagónicos, ¿por qué no te comportas con los mismos principios en la empresa que en casa?", se ha preguntado Marín. Y el motivo se debe a "los miedos que nos atenazan. Y cuando uno está en una cierta posición de liderazgo, ¿qué miedos te atenazan? Bueno, pues miedo a que parezca que no lo sabes todo, miedo a lo que dirán los demás, miedo a que pierdas la autoridad por todos estos motivos". "Y yo creo que cuando uno se muestra más humano, con sus fortalezas, con sus debilidades, con sus vulnerabilidades, el que está enfrente se abre. Y eso obviamente genera confianza", ha apostillado.
"Yo intento contagiar a todo el mundo para que le pase lo mismo que a mí. Y es que yo tengo la suerte, como digo, de ser como Rafa Nadal y es que trabajo en mi afición"

Una vez que eso se logra, hay otras dos virtudes esenciales: "la humildad, ¿para qué?, para escuchar". Y para explicarlo, Marín ha relatado una anécdota que le pasó: yo fui durante cinco años el jefe del gabinete de Emilio Botín, que era el presidente del Banco Santander y en ese momento no había consejero delegado, "aparte de trabajar como una bestia, preparábamos todas las reuniones los domingos, las carpetas con todos los expedientes, lo que tenía que decir, en fin, cómo lidiar con los temas. Entonces yo llegaba allí a las reuniones y el tío abría la carpeta, salía el tema, preguntaba a todos, y al final la conclusión era distinta a lo que yo había acordado con él el domingo. Entonces yo al principio me quedaba un poco descompuesto y él me decía: "Mira, si soy yo el hablar en primero, nadie me va a llevar la contraria. Cuando estamos rodeados de gente muy capaz, lo primero es escuchar, tener la humildad para cambiar de opinión". Y la otra virtud es la generosidad, que "viene tanto del reconocimiento a la gente como de compartir ideas". "Yo creo que la innovación viene de la interrupción humana con la combinación de dos elementos: la generosidad para compartir ideas y la humildad para que el que esté enfrente te las mejore. Y esa interacción humana es lo que hace mejores empresas", ha considerado Marín.
"Yo intento contagiar a todo el mundo para que le pase lo mismo que a mí. Y es que yo tengo la suerte, como digo, de ser como Rafa Nadal y es que trabajo en mi afición". Así, "cuando tú eres capaz, tienes la libertad, la autonomía, el ambiente para poner en marcha esa iniciativa, ser protagonista de tu conocimiento, la gente trabaja con pasión y se genera ahí una energía colectiva que a mí me parece superpotente y así es como he intentado hacerlo siempre, con mayores y con menos aciertos, porque al final la cabra tira al monte". Y es que considera que "cuando estás intentando cambiar tu manera de trabajar, tienes que darte de vez en cuando pellizcos en la pierna para decir, no hables, no hables, espérate. A mí me ha funcionado". De hecho, en Singular Bank tienen una rotación que no llega al 1%, con un nivel de compromiso de las personas brutal, afrontando la dificultad de lanzar un banco nuevo en España. "Lo hemos podido hacer fundamentalmente por este compromiso colectivo, que empieza por el compromiso personal de cada uno. A mí me gusta y utilizo mucho algo que se dice en Galicia: la merluza se pudre por la cabeza.
El fundador y CEO de Singular ha negado que "los bancos estemos en el lado oscuro, en absoluto". Y ha apuntado que cuando le preguntan qué hacen, responde que "lo mismo que los demás. La diferencia es cómo lo haces" porque "la gente no quiere una hipoteca, quiere una casa, pero a través de una hipoteca consigue su sueño, y el dinero no es un fin en sí mismo para nadie, es un medio para conseguir cosas". Por eso, "lo que tenemos que hacer los bancos es entender muy bien para qué quiere la gente el dinero, cuáles son sus sueños y en la medida de lo posible ayudarlos a realizarlos".
.










