Lo hemos dicho en varias ocasiones, estamos ante otro Sólo sí es sí, ante lo que podemos denominar el legado dela mente preclara de la exministra Irene Montero. La Comunidad de Madrid ya alertó sobre el número de agresores que se hacen trans para eludir la Ley de Violencia de Género. Pero la Ministra de Igualdad, Ana Redondo, soberbia como su predecesora en el cargo, aseguró que "los casos aislados no se pueden elevar a categoría".

Razón no le faltaba al Gobierno de Ayuso: ya se conocen varios casos en los que maltratadores se hacen mujeres para eludir la ley contra violencia de género, pues al sentirse mujer, si pegan a otra mujer ya hablamos de violencia intrafamiliar, con penas menores que la violencia de género.

Además de los casos que ya han llegado al lado de la 'víctima', que siendo hombre se declara mujer para acceder a protección y otras medidas que le pueden ser favorables. Después fue la Fiscalía General del Estado la que le dio un toque a Interior y al Gobierno. En su memoria anual, relativa a 2024, el ministerio público alertó que son muchas las fiscalías preocupadas con estos cambios registrales de sexo, realizados en fraude de ley para dañar a las víctimas de violencia de género.

Tuvieron que ser las feministas clásicas, que no el Gobierno con datos de Interior, las que tuvieron que elaborar un mapa con los casos disparatados de la ley: maltratadores, asesinos, proxenetas o presos que se estaban aprovechando de la Ley de Montero. Y ojo, hablamos de casos conocidos en prensa, no de los datos oficiales, que seguramente sean más.

Hoy miércoles conocemos un nuevo caso, Joan Vila, conocido por los asesinatos de 11 ancianos en la residencia La Caritat de Olot, ha iniciado un proceso de cambio de sexo y de identidad. Joan, ahora conocido como Aida, cumple condena en el centro penitenciario de Puig de les Basses de Figueres. 

Tras el tratamiento hormonal, espera la intervención quirúrgica definitiva, que asumirá la sanidad pública, es decir, que lo pagaremos entre todos, según ha avanzado El Punt Avui.

Vila cumple una pena de 127 años de prisión. Se descarta que el cambio de sexo pueda influir en el régimen penitenciario o servir de argumento para reclamar beneficios penitenciarios, pero, ¿y en un cambio de módulo? Pasaría a estar con mujeres, una persona nacida hombre que asesinó a 11 personas. Así, el considerado asesino en serie más prolífico del Estado en este siglo, podría pasar a convivir con mujeres... gracias a Irene Montero.