Como hemos venido contando en Hispanidad, en los últimos años, Estados Unidos está viviendo un fenómeno novedoso en la historia reciente, un éxodo masivo de población desde Estados progresistas hacia Estados conservadores. Las políticas demócratas que han llevado al estancamiento económico y la inseguridad en las calles son los principales motivos de este hecho.

A pesar de la imagen transmitida por la progresía occidental, de supuestas olas de estadounidenses que abandonan el país, temerosos del radicalismo del presidente Donald Trump, con destino a países europeos y otros lugares, lo cierto es EEUU ha registrado un importante incremento de población a nivel nacional y, sin embargo, lo que sigue consolidándose es el éxodo de población interno, de Estados progresistas a Estados conservadores.

Así, las noticias acerca del éxodo interno han vuelto a la actualidad esta semana al conocerse que, entre el 1 de julio de 2024 y el 1 de julio de 2025, 53.421 residentes abandonaron el condado de Los Ángeles, el más poblado del país, suponiendo el mayor descenso sufrido en cualquier condado de toda la nación. Y no sólo eso, en los últimos cinco años, la población total ha caído desde 10 a 9,7 millones, algo inédito en la historia del Estado. La cuestión no es baladí, la ciudad de Los Ángeles, que es el núcleo principal, es la segunda más poblada del país y la primera de California.

El promotor inmobiliario Robert Rivani ha definido así la situación: "Hay una verdadera sensación de agotamiento. Los ciudadanos de California están pagando impuestos demenciales y no reciben absolutamente nada a cambio. La gente siente que vive en un lugar que los está agotando financieramente y, a cambio, se enfrenta a un aumento de la delincuencia, una reducción de los servicios y la sensación de que todos los que les rodean también están intentando marcharse". Rivani ha afirmado que no sólo existe éxodo poblacional sino también empresarial, principalmente hacia Miami.

"Los Ángeles ya no es la estrella de Hollywood que alguna vez fue, y no creo que pueda volver a serlo. El gobierno que la dirige hoy ha creado una realidad en la que la gente no quiere vivir, y es extremadamente difícil revertir ese tipo de decadencia. Una vez que una ciudad pierde su brillo, es casi imposible recuperarlo", culminó Rivani

En el ultimo lustro, sorprende que, habiendo crecido en más de diez millones la población total de Estados Unidos, ascendiendo a 341 millones, Texas ha ganado casi tres millones de habitantes, acercándose ya a los 32 millones, Florida ha ganado casi dos millones, hasta superar holgadamente los 23 millones, mientras que las progresistas California y Nueva York, en un marco de crecimiento de la población a nivel nacional, han perdido población, California se sitúa ahora en algo más de 39 millones y Nueva York corre el riesgo de bajar de 20 millones en los próximos meses, algo impresionante por cuando durante todo el siglo XIX y gran parte del XX, hasta los años sesenta del siglo pasado, el Estado de la gran manzana fue el más poblado del país. Y el caso de California es significativo, hasta el punto que, de seguir la misma tendencia, en pocos años podría ser superado en población por Texas.

Esta situación llega en mal momento para los demócratas, cuando precisamente el próximo mes de noviembre tendrán lugar las elecciones a gobernador estatal. Que los republicanos ganen el ejecutivo de California se torna en misión casi imposible, pero el sólo hecho que el candidato republicano mejor situado, Steve Hilton, sea competitivo en las urnas, demuestra que algo ocurre en el principal feudo progresista del país. Así, el declive poblacional, el encarecimiento extremo del coste de vida y la ideología radical que impregna el ambiente está pasando factura al Estado que, durante décadas, ha sido el principal motor económico del país. En un momento en que el actual gobernador de California, el demócrata Gavin Newsom, aparentemente dedica cada día menos tiempo a la gestión del Estado, cuando todavía le quedan ocho meses en el cargo, por cuanto está volcado en impulsar su más que posible candidatura para las primarias presidenciales demócratas de 2028. Algo que preocupa a los estrategas demócratas, dado que siendo una contienda que tendría que ser aparentemente sencilla para los progresistas, lo cierto es siguen sin encontrar un nombre fuerte para suceder a Newsom.