Una semana más, Hispanidad realiza una crónica recogiendo las últimas informaciones sobre la persecución -incluso genocidio- contra los cristianos, una realidad silenciada en muchos medios y en muchos gobiernos occidentales.
Esta semana empezamos en Pakistán donde, según el último informe sobre libertad religiosa 2025 de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), "la discriminación estructural persistente y la cultura de impunidad siguen socavando la libertad religiosa, lo que a menudo equivale a persecución. Es especialmente preocupante el aumento de las acusaciones de blasfemia, muchas de ellas aparentemente falsas y cada vez más vinculadas a las redes sociales, junto con los frecuentes actos de violencia colectiva que siguen a tales acusaciones. También es preocupante la ampliación de la legislación sobre blasfemia a través del proyecto de ley de modificación del Código Penal, que amplió el artículo 298.A del Código Penal de Pakistán reforzando un marco jurídico propenso al abuso". "En consecuencia, las perspectivas para la libertad religiosa en Pakistán siguen siendo negativas, tanto para las comunidades minoritarias como para los miembros de la mayoría musulmana, que también se ven afectados por esta dinámica".
En ese contexto, durante la pasada vigilia de Pascua, un camión de pollos arrolló a un grupo de cristianos que se dirigía en procesión hacia una iglesia.
El balance del siniestro -ocurrido en la carretera interdistrital de Mariamabad, en Alipur Road, en la provincia del Punyab- fue de un muerto y 60 personas heridas. “Estamos realizando redadas diarias para arrestar al conductor”, dijo el agente Muhammad Ahmad, recoge Aciprensa.
Las autoridades han emprendido una investigación y de momento no está clara la motivación, aunque Yousuf Masih, cuya madre resultó herida en el incidente, habló de «un acto deliberado y premeditado». «En este país no hay seguridad ni derechos para las minorías», declaró.
Por su parte, el sacerdote capuchino Lazar Aslam, coordinador de la Comisión de Justicia, Paz y Ecología, “condenó enérgicamente este acto irresponsable y atroz”, describiéndolo como “un claro crimen de odio impulsado por la cristianofobia”.
Nuestro siguiente destino es Nicaragua donde, como recogió Hispanidad, la dictadura de Daniel Ortega prohibió las procesiones por Cuaresma y Semana Santa, incluso el uso de la pólvora y los fuegos artificiales.
En ese contexto, el sacerdote exiliado Edwing Román declaró a Aciprensa que las iglesias se llenaron de fieles: “Se celebró de manera atípica, muy fuera de expresarlas en libertad religiosa. Gracias a Dios los templos se vieron llenos de fieles de todas las edades, aun traspasando el asedio de policías o de personas infiltradas”. Sin embargo, resaltó el padre Román, y “a pesar de las restricciones, la fe se mantuvo porque miles de fieles asistieron a las iglesias, aún con la gran propaganda que el régimen hizo para que fueran a las playas y centros turísticos del país, cuyos dueños en su mayoría son sandinistas, es decir personas afines a la dictadura”.
Así se vivió la Vigilia Pascual en las parroquias de Nicaragua. Bajo vigilancia policial. “Ellos toman fotos y videos de las persona que entran y salen de la iglesia”. Esta es una parroquia de la Arquidiócesis de
— Martha Patricia M (@mpatricia_m) April 5, 2026
Managua. pic.twitter.com/k5Dqr0ADaj
Por su parte, Martha Patricia Molina, investigadora y autora del informe ‘Nicaragua: Una Iglesia perseguida’, recogió:
Los guardias sandinistas presente para asediar en la procesión del encuentro en una parroquia de la Arquidiócesis de Managua.#iglesiaperseguidani pic.twitter.com/PtFutzmDyF
— Martha Patricia M (@mpatricia_m) April 5, 2026
Según el último informe sobre libertad religiosa 2025 de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), en Nicaragua, “durante el período estudiado en este informe, se intensificó la hostilidad del Gobierno hacia las Iglesias, violando gravemente el derecho fundamental a la libertad religiosa. La persecución se manifestó en detenciones arbitrarias, exilios, destierros, expulsiones, privación de la nacionalidad, profanación de ritos y símbolos religiosos, prohibición de celebraciones religiosas públicas y cientos de casos de revocación del estatus jurídico. Además, la reforma constitucional y la nueva legislación han dotado al régimen de los medios para ejercer un control total sobre las entidades religiosas. Las organizaciones internacionales consideran que Nicaragua es uno de los países con los niveles más altos de persecución religiosa. Las perspectivas para el futuro de este derecho fundamental siguen siendo profundamente preocupantes”.











