Como recogió Hispanidad, en Uruguay, el partido gobernante, Frente Amplio (izquierdista), el del actual presidente, Yamandú Orsi, ha impulsado una ley de eutanasia que ayer fue firmada por el propio Orsi.
La nueva legislación permite la eutanasia a personas mayores de edad -no se permite la eutanasia en menores, por el momento- en plena forma mental “que padezcan una o más patologías o condiciones de salud crónicas, incurables e irreversibles que menoscaben gravemente su calidad de vida, causándole sufrimientos que le resulten insoportables”. Dos profesionales de la salud deberán avalarla.
El actual primer ministro uruguayo es un progre, es decir, discípulo del Nuevo Orden Mundial, un consenso de países, instituciones u organismos que tratan de imponer políticas contrarias a la ley natural, como la ideología de género, el aborto o la eutanasia.
En concreto, la eutanasia y el suicidio asistido suponen traspasar la frontera ética de que la vida es sagrada y ni uno mismo y ni mucho menos un tercero puede disponer de ella. Esa frontera ética está en la conciencia de todas las personas del mundo. Y por eso es conforme a la ley natural, que dice que hay respetar la vida humana en todas sus etapas, desde la concepción a la muerte natural.
Y esa frontera ética debería estar reconocida por las leyes: como el ‘no’ a la pena de muerte, al asesinato o al homicidio. Es decir, es la misma razón por la que hay que oponerse también a la pena de muerte, al asesinato o al homicidio: no con un argumento religioso, sino meramente humano y racional.
En los países donde la eutanasia se ha legalizado está ocurriendo que se empieza permitiéndola sólo en casos excepcionales y por voluntad propia, pero se termina aplicándola sin restricciones, a cualquier persona e incluso en contra de su voluntad, y de manera especial a los más débiles y vulnerables: enfermos mentales, ancianos, discapacitados sobre todo intelectuales..., que no pueden defenderse ante la decisión de otros -el Estado, un médico, los jueces, los políticos, sus familiares- sobre sus vidas.
Se trata de un plano inclinado o pendiente deslizante muy difícil de parar que provoca que la vida no tenga ningún valor, especialmente la de los más débiles y vulnerables, y que sea a ellos a quienes se termine aplicando al eutanasia incluso sin su consentimiento.
Y España ya ha empezado a deslizarse peligrosamente por ese plano inclinado, con la reciente eutanasia de Noelia Castillo, una joven que padecía una depresión y a la que el Estado español abandonó, avalando su eutanasia.
Por cierto que Yamandú Orsi es uno de los presidentes 'progres' -además de Lula da Silva, Gustavo Petro y Claudia Sheinbaum-- que han acudido a la llamada de Pedro Sánchez para asistir desde mañana 17 de abril y pasado 18 de abril a una cumbre bajo el título de Movilización Global Progresista.
Es decir, lo anteriormente dicho sobre el Nuevo Orden Mundial...










