En el acto del 30º aniversario de Hispanidad, también ha participado Sandra Segimón, una empresaria católica y emprendedora dentro del sector de la restauración al ser una de las artífices de Sushita, junto a dos socios (su hermano José Manuel y Natacha Apolinario). Se trata de la primera empresa española en la elaboración de sushi y surgió en 1999. Ella es la presidenta ejecutiva de Sushita y no tiene miedo a manifestarse tal y cómo es, y a hablar de sus principios católicos. "En la comunidad católica nos hace falta ser valientes. Teresita de Lisieux decía una cosa muy interesante, que el mal avanza cuando el bien está distraído haciendo cosas que no son las que tiene que hacer". Es decir, "hacer el bien significa luchar todos los días e intentar evangelizar con nuestro ejemplo. En ese sentido, yo creo que en la empresa los valores son absolutamente claves no para poner un cartelito en las oficinas o en los restaurantes de Sushita. Los valores están para vivirlos, para que calen dentro de la organización" y por ello, "los líderes tenemos que tener un discurso que cuadre absolutamente con el ejemplo". 

Segimón destaca no sólo por ese tipo de liderazgo, para el que considera relevante el talento y la humildad, sino también por el emprendimiento. Esta licenciada en Business & Administration por el American College University de Londres y con Master en alta dirección por el IESE, creó en 1994 Baguisse, la primera empresa de reparto de comida a domicilio y precursora de empresas como Just Eat o Take Eat Easy; y en 1999 Sushita, y más adelante, en 2015,  se embarcó en un nuevo reto con la creación de la línea de restaurantes del Grupo, que cuenta en la actualidad con ocho restaurantes en Madrid y uno en Málaga, así como la marca de vajillas Eugenia&Sushita, junto a Eugenia Martínez de Irujo.

Para esta empresaria y emprendedora, "la humildad es uno de nuestros principales valores", así como "la transparencia". Al participar después de otros ponentes (Antonio Garamendi, Héctor Flórez, Javier Marín e Ismael Clemente), Segimón ha destacado algunos aspectos de sus intervenciones, y aprovechando que han referido el tema de poner a la persona en el centro de la organización, ha querido compartir una anécdota personal al respecto. "Hace como seis o siete años fui a un retiro de Emaús. Es un retiro de laicos para laicos. Es muy impresionante porque en el retiro hay muchísima gente que está dedicada un fin de semana para estar al servicio de que una serie de personas a las que no conocen se conviertan y sientan el amor de Dios. Y eso ya es una especie de de milagro muy impresionante". "Yo soy católica, estoy educada en la religión católica. Mi hermano José Manuel, que es el otro socio, y mi socia Natacha también. Pero yo en el retiro de Emaus viví y sentí el amor de Cristo de una manera muy fuerte y además comprendí por primera vez en mi vida lo que es la vocación de servicio", ha subrayado. 

Cuando volvió a Sushita, "me impresionó mucho porque era como si hubiera hecho un máster en Harvard en gestión de personas. Creo que fue mucho más útil en mi caso, Emaús que Harvard en gestión de personas, porque entendí que lo importante era poner a las personas en el centro de la organización y entendí que el plan estratégico lo que tenía que significar era qué le iba a pasar a este y qué le iba a pasar al otro y cuál era el protagonismo de cada una de las personas de la organización en ese plan de expansión y las oportunidades que significaba para cada uno de ellos, la formación y cómo íbamos a conseguir que todas esas personas se convirtieran en mejores profesionales. Por supuesto, que tuvieran mejores salarios, pero sobre todo, que se convirtieran en mejores profesionales, acabaran en puestos de mucha responsabilidad, se quedaran o no se quedaran en Sushita". Además, su socia, cuando la vio llegar a la oficina, "decía que tenía una especie de halo y decidió hacer el retiro a continuación. Así que fue mucho más fácil porque estuvimos muy alineados los tres socios". 

"Yo soy católica, estoy educada en la religión católica. Mi hermano José Manuel, que es el otro socio, y mi socia Natacha también. Pero yo en el retiro de Emaus viví y sentí el amor de Cristo de una manera muy fuerte y además comprendí por primera vez en mi vida lo que es la vocación de servicio"

Sandra Segimón, fundadora y presidenta ejecutiva de Sushita / Foto: Pablo Moreno

 

Sandra Segimón considera que poner a la persona en el centro "es absolutamente clave". "Cuando tú piensas en Sushita la cantidad de horas que le has restado a tus hijos, te hace mucha ilusión la marca y ser la dueña de su cita pues está bien para el ego, pero realmente no da mucho más de sí", ha señalado, también ha citado la cuenta de resultados, "pues sí, mira, tengo un buen sueldo y puedo ayudar en muchas cosas y y mi familia está bien, pero "ninguna de las dos cosas me suponen una justificación suficiente para la cantidad de horas que yo le quito a mis hijos". Claro que "hay una cosa que sí me justifica: todas estas personas que han entrado en la organización a través de las distintas fundaciones (Altius, Norte Joven, Mahou, Tomillo), personas que han entrado de ayudantes de camareros en una situación muy complicada, inmigrantes muchas veces o personas con familias en riesgo exclusión social y situaciones muy límites, y cómo dentro de la organización les hemos dado el soporte suficiente para que crezcan". Entre ellas, está uno de los supervisores de área con un sueldo importante y con casi 300 personas a su cargo, que empezó hace siete años en la organización con un puesto de ayudante de camarero. 

Segimón ha recordado que cuando estaba en el retiro de Emaús, había rezado, diciéndole a Dios "oye, mira, échame una manita en esto porque ya teníamos 250 personas en la organización, yo tenía hijos pequeños y estaba intentando ser esa madre un poco orquesta que hace todo más o menos, pero nada del todo muy bien, y todo está cogido con alfileres. Y le decía, échame una mano con todo esto, que yo lo que necesito es saber gestionar mejor, porque además tenemos vocación de crecer". Al volver del retiro, iba hacia uno de los restaurantes que acababan de abrir (el de la calle Miguel Ángel esquina con Martínez Campos) y recibió una llamada de la directora de Recursos Humanos de Sushita que le avisaba de que tenían un motín de 50 personas en la puerta porque el equipo no había entendido bien el tema del bonus. En el camino en coche, le dijo a Dios: "Oye, jefe, te he dicho que me echaras una mano, pero cómo que un motín ahora, ¿cómo hago yo esto y qué cuento al equipo ahora?". Al llegar al restaurante, "me pasó una cosa muy sorprendente, yo me enfrento de vez en cuando, o por lo menos en esa época, yo creo que con la edad vas templando y tienes más capacidad de gestionar, pero en vez de enfrentarme al equipo es como si alguien me hubiera dicho, "oye, no, un momento, espérate. Aquí tú no no puedes empezar a discutir con los 50 que están, a ver lo que te van a decir. Esto se va a desbocar y va a ser un desastre". Y entonces de repente dije, "oye, no, perdonadme, ya sé que tenéis un problema, estoy aquí para escucharos, pero ¿no os importa que os escuche 10 o 15 minutos a cada uno de vosotros y me contéis qué os pasa y cómo os puedo ayudar y cuál es cada caso". La empresaria y emprendedora ha relatado que tras escuchar a cada trabajador 15 minutos, "salimos todos abrazados, lo habían entendido, volvieron al restaurante y pudimos gestionar ese tema". 

Nosotros tenemos que ser humildes, tenemos que escuchar al cliente, que es el jefe, como dice Juan Roig y tiene toda la razón

Dentro de los valores, Segimón ha destacado la importancia de la transparencia porque "¿cómo vamos a tener una relación de confianza si no hay transparencia? Yo es que en nada en mi vida puedo tener una relación de confianza si no tengo transparencia". También ha apuntado a la humildad, algo que aplica sobre todo cuando alguien del equipo le dice que los restaurantes están llenos y que esperen en la puerta, "vamos a ver, un momento, nosotros tenemos unos restaurantes llenos, sí, gracias a Dios, gracias al equipo, pero pueden dejar de estar llenos en cualquier momento, nosotros tenemos que ser humildes, tenemos que escuchar al cliente, que es el jefe, como dice Juan Roig y tiene toda la razón". Asimismo, ha referido que el equipo son los socios en el proyecto y es clave. En Sushita, con transparencia, humildad, meritocracia, se han autofinanciado siempre y "estamos muy acostumbrados a tener unos recursos limitados y el equipo lo entiende muy bien y así lo vive". En todo esto es clave el compromiso y que todos los valores calen en la cultura de la organización y en su modus operandi. Asimismo, considera que es igual de importante "la vocación de servicio en los líderes". 

Y respecto a la innovación, esta emprendedora ha señalado que "somos una empresa que siempre hemos hecho nuestros pinitos, fuimos los primeros en sacar una bandeja de sushi, los primeros en hacer delivery de sushi, pero en ese proceso no podemos perder nuestra dentidad". También ha referido un proyecto que han hecho con Cáritas España "para poner en marcha la formación de personas en riesgo de exclusión social y para formarles como susiman dentro de la organización ¿Por qué? Porque los expertos en sushi son unos puestos de trabajo muy cualificados, muy bien pagados dentro del sector de la restauración y además hay una escasez enorme". Y estas personas "luego se han ido incorporando la organización en puestos base y desde ahí hemos logrado que hagan planes de carrera y muchos de ellos han terminado en puestos de ejecutivos de sushi o de cocina caliente muy valorados y con unos salarios altos, y algunos se han ido y han buscado dentro de esa misma profesión puestos en otros sitios. Ha sido un esfuerzo muy importante y muy bonito  que demuestra cómo poner el foco en la persona tiene un impacto en la organización enormemente positivo".