Para elaborar el foie en las ocas a estas se les ceba y sobrealimenta con comida hasta lograr que su hígado se convierta prácticamente en un órgano de grasa. Esto es más o menos lo que les sucede a las personas con hígado graso, una patología más técnicamente conocida como ‘esteatosis hepática’, y por la que su hígado se vuelve graso y se convierte prácticamente en un foie, aunque no comestible claro.

Así lo explica Sonia García Vizuete, jefa de Servicio de Medicina del Aparato Digestivo de los Hospitales Quirónsalud Sur (Alcorcón) y Quirónsalud Valle del Henares (Torrejón de Ardoz), quien advierte de que se está convirtiendo en una de las enfermedades hepáticas más comunes en Occidente, y muchas veces sin saberlo.

Todos los bebedores de alcohol en exceso tienen hígado graso, pero la mayoría de las esteatosis que se diagnostican no están asociadas al alcohol

Dra Sonia García Vizuete

 

De hecho, se trata de una patología que afecta a un 20%-30% de la población occidental, aumentando hasta el 70%-90% en personas con obesidad o diabetes tipo 2, según datos recientes de la Fundación Española de Aparato Digestivo (FEAD).

 “Hasta hace poco tiempo, los médicos creíamos que este hígado graso, llamémosle ‘metabólico’, era poco importante para el hígado y nos preocupaban sobre todo los factores causales porque son muy perjudiciales para la salud en general, ya que constituyen lo que llamamos "síndrome metabólico", asociado a enfermedades cardiovasculares”, reconoce esta experta.

Sin embargo, sí advierte de que se ha visto que “hasta en la mitad de las personas con esteatosis tienen cambios importantes en su hígado, que pueden derivar en una enfermedad inflamatoria llamada ‘esteatohepatitis no alcohólica’, e incluso en cirrosis o en cáncer hepático.

Según García Vizuete, el problema va más allá porque es que esta degeneración es silenciosa, y, en muchos casos, ni siquiera produce alteración en los análisis del hígado, “porque las transaminasas de estas personas son normales”. “A veces, encontramos este problema incluso en niños, debido a la obesidad infantil”, asegura esta especialista en Aparato Digestivo.

En quiénes es más frecuente

Se ve con mayor frecuencia, según prosigue, en personas con algo de sobrepeso, o directamente obesas, “debido, en la mayoría de los casos, a una vida sedentaria y a unos mejorables hábitos de alimentación”.

Lo recomendable es una alimentación basada en verduras, en frutas, en legumbres, así como en carnes y pescados poco grasos, y no tomar, en lo posible, alimentos procesados

Además, subraya que estos pacientes suelen tener diabetes del adulto o, al menos, lo que se llama ‘resistencia periférica a la insulina’. “También suelen tener altos los niveles de triglicéridos y de colesterol”, puntualiza esta experta.

Pero es que, además, sostiene que todos los bebedores de alcohol en exceso tienen hígado graso, pero la mayoría de las esteatosis que se diagnostican no están asociadas al alcohol. “Para estas personas no hay una cantidad saludable de alcohol, no deben consumirlo nunca”, asevera García Vizuete.

Sí a una alimentación saludable

Como siempre, lo recomendable, tal y como hace hincapié esta experta, es una alimentación basada en verduras, en frutas, en legumbres, así como en carnes y pescados poco grasos, y no tomar, en lo posible, alimentos procesados, ni tampoco harinas o azúcares refinados, ni grasas perjudiciales.

“Además, es imprescindible ser lo más activo posible, haciendo deporte y, si la edad y las condiciones del paciente lo permiten, un ejercicio lo más intenso que se pueda. Si no se puede hacer deporte, al menos, caminar cuanto más mejor, usar las escaleras, hacer ejercicios como pilates o yoga, que son poco intensos, o cultivar un huerto; el caso es moverse”, destaca esta especialista.

El hígado graso se ve con mayor frecuencia en personas con algo de sobrepeso, o directamente obesas, debido a una vida sedentaria y a unos mejorables hábitos de alimentación

El mejor tratamiento

Con todo ello, García Vizuete recuerda que en la actualidad no hay ningún medicamento para tratar el hígado graso no alcohólico, “no hay ningún fármaco, suplemento, depurativo o producto de herbolario capaz de ‘limpiar’ el hígado como quien quita la grasa de una sartén poniendo mucho Fairy”.

Por eso, defiende que “la única manera es el método lento y sacrificado de corregir las causas que lo producen”, es decir, comer mejor y menos, de modo que se pueda perder peso, bajar el colesterol y los triglicéridos, y controlar la diabetes. “A veces, puede ser necesario también tomar medicamentos que ayuden a disminuir las cifras de glucosa o de grasas en la sangre”, concluye esta experta.