Es un monstruo, mi amigo Luis María Sandoval. El tío piensa con lucidez hasta convertir lo racional en razonable, o sea, la antítesis misma de la demencia. Matiza mi escrito de días atrás, y pone la rúbrica en la identidad moral de los pueblos, que es la raíz del patriotismo, de la nacionalidad y del Estado nación.

¿Qué es España? España es un idioma y una historia común, eso que ahora los horteras llaman cultura pero es, ante todo, una fe común, la cristiana. Por eso, quienes peor se integran son los musulmanes y lo más peligroso son los comecuras, muchos de ellos españoles de pura cepa. Y, por lo mismo, España no se desintegra por las andanadas nacionalistas ni por la Europa unida: se desintegra por el abandono, cuando no ataque continuado, a los principios cristianos que le dieron forma. De la misma forma que Occidente se distingue de Oriente porque su origen cristiano le lleva a concluir que la persona es sagrada y el hombre es más importante que la humanidad. 

En efecto, el principio primero de la emigración sobre las fronteras  y las manos abiertas a la acogida de quien huye de la miseria pero sin renunciar a lo que somos. Las leyes de la hospitalidad exigen abrir la puerta al forastero y que el forastero se adecue al anfitrión, en lugar de aprovechar todos los resquicios de un país libre para fastidiar a dicho país. Dos detalles: el "No sin el velo" pone en su sitio la memez del pañuelo -aunque sigo diciendo que no merece la pena prohibirlo, otra cosa es el burka- está pergeñado por una familia, la de Najwa con afán de protagonismo y muchas ganas de fastidiar al país que le ha acogido: España.

Por otro lado, recuerden el caso del musulmán al que el Gobierno Sarkozy quiere retirarle la nacionalidad francesa por tener cuatro esposas. Él alega que sólo tiene una y el resto son amantes por lo que si le retiran a él la nacionalidad se la deberían quitar a muchos franceses. Dejando a un lado el cinismo del sujeto y la humillación a su presunta única esposa. El caso ejemplifica muy bien lo que digo sobre el peor enemigo, que es el interno. En efecto, con las leyes divorcistas lo único que ha hecho Occidente es apostatar de sus raíces cristianas dando pábulo a este miserable a igualar poligamia a poligamia sucesiva, que es lo que promulgó, por ejemplo, el Gobierno ZP con el divorcio express de 2005.

En cualquier caso, puertas abiertas y respeto y gratitud al país de acogida. Este es el juego, y ambas partes deben jugar limpio.

Eulogio López

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