El mundo se pregunta: ¿qué hacer si  Mahmud Ahmadinejad insiste en su programa nuclear? ¿Invadir Irán? ¿Bombardear sus instalaciones? Con los cohetes coreanos, Irán puede alcanzar Israel, toda Europa e incluso la costa este norteamericana

¿Qué pasa si Irán no atiende las presiones de Occidente para detener la construcción de bombas atómicas? Habrá más sanciones, aseguran Obama, Sarkozy y Brown, pero eso no parece preocupar a los ayatolas. Y es lógico dado que a Irán no le faltan ingresos con la venta de su petróleo y su gas. Dos productos, sobretodo el primero, que indicia los precios del segundo, que funcionan bajo el sistema de cartel, el de la OPEP.

Rusia, principal productor de gas del mundo, puede ayudar en la presión a Irán, así como China, pero el odio de Moscú, y sobre todo de Beijing, a Occidente es aún mayor que el que sienten por los fundamentalistas islámicos.

En cualquier caso, ¿qué hacer si Irán se niega a atender los requerimientos internacionales y continúa mintiendo, es decir, preparando la fabricación de armas nucleares? ¿Invadir Irán? ¿Destruir las instalaciones?

Con los cohetes portadores de Corea del Norte Los misiles iraníes pueden llegar, por supuesto a Israel, pero también a toda Europa e incluso hasta la costa Este norteamericana. Sí, Nueva York.  

El pacifismo, ahora encarnado en la Casa Blanca, tiene aquí su principal reto: las presiones diplomáticas pueden doblarle el pulso al fanatismo o se precisa algo más.

Por último, está Israel. Los judíos no se juegan su supremacía, se juegan  el Tercer Templo, que con locos como los de Teherán está en peligro real. Cuando las elecciones amañadas en Irán, los hebreos intentaron convencer a Obama de que era el momento de desestabilizar el Régimen de Teherán y apostar por el enfrentamiento civil para terminar con el ayatola Jamenei. Pero Washington no hizo caso. ¿Puede Israel lanzar un ataque en solitario contra las instalaciones iraníes con las llamadas bombas nucleares pobres? Puede, pero el éxito no es probable como en el ataque a las instalaciones nucleares iraquíes de los años ochenta y, además, podría desencadenar una guerra de civilizaciones. Y ésta, ni Zapatero podría evitarlo.

Eulogio López

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