He vuelto a leer Autogestión, la revista del Movimiento Cultural Cristiano, que no deja de ser el mismo movimiento intelectual de izquierdas. Gente en verdad de izquierdas, los que se preocupan por la justicia social, no listillos progres. Son los mismos que lanzaron la opción electoral SAIN (Solidaridad y Autogestión Internacionalista).

Para entendernos, son cristianos serios a la par que rojos serios. Se reconocen socialistas y por eso no estoy de acuerdo con ellos, porque uno se siente cristiano y liberal, que no capitalista, pero el cristianismo de SAIN se demuestra, también, en su defensa de la vida y en su oposición al aborto.

En su último número, Autogestión recuerda su manifiesto de 1982 contra el aborto. Y lo más curioso es que ese manifiesto en defensa del ser más inocente y más indefenso, el concebido y no nacido, fue firmado por el PSOE y el PCE, UGT, CCOO, CNT y las Juventudes Socialistas, los mismos que ahora exigen aborto libre y gratuito -y casi obligatorio- y llaman reaccionarios y cavernícolas a los que nos oponemos a los llamados derechos sexuales y reproductivos, expresión que, por otra parte, suena fatal.

Es curioso que en 30 años la aceptación social del aborto -el mayor mal del siglo XX, según Julián Marías- haya dado un vuelco tan feroz.

Y por cierto, me gusta el argumento -uno más- aportado por Autogestión: para el autor, nada más reaccionario que el aborto, que supone que un ser humano disponga de la vida de otro como si fuera de su propiedad, es decir, una persona decide quién vive y quién muere.

Por otra parte, el Movimiento Cultural Cristiano (MCC) representa la viva imagen de que el cristianismo puede ser de izquierdas y de derechas. Lo que no puede ser es progresista, porque lo progre -el discurso cultural imperante- no es más que un relativismo primario que, otra vez, vuelvo a definir como lo que es: "Abajo los curas y arriba las faldas".

Eulogio López

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