Luis de Guindos está citado el 2 de abril para declarar como testigo en el caso Popular. El juez José Luis Calama, que instruye la causa, quiere saber de primera mano lo que ocurrió antes, durante y después de la fatídica noche del 6 al 7 de junio de 2017, en la que un banco que valía 1.300 millones en bolsa y tenía un patrimonio de 11.088 millones, fue intervenido y entregado al Santander por un euro.

No sabemos lo que le contará Guindos al juez -en sede judicial y bajo juramento- pero sí conocemos lo que va diciendo por ahí y, la verdad, no suena demasiado bien. Fue durante el desayuno informativo organizado por Nueva Economía Forum y celebrado el viernes en Madrid, donde el exministro nos dio algunas claves.

Primer mensaje: él no ordenó la retirada de depósitos de institucione públicas en la entidad (5.742 millones de euros) que provocó un efecto cascada y desembocó en una crisis de liquidez. Los afectados del Popular no se lo creen y algunos de ellos han acudido al Tribunal Supremo para querellarse, entre otros, contra Guindos, según Diario 16.

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En cualquier caso, lo cierto es que el actual vicepresidente del BCE jugó un papel importante. Como adelantó Hispanidad, cuando Emilio Saracho le llamó para exigirle liquidez -o me das liquidez o te quiebro esto-, el entonces ministro le respondió: yo no me juego mi prestigio político por ti.

Siguiente mensaje: Guindos ha asumido que siempre habrá quienes le critiquen por haber rescatado a la banca con dinero público y por propiciar, años después, la resolución del Popular sin ayudas públicas. “Me critican por una cosa y la contraria”, afirmó el viernes durante el desayuno. También aseguró que con el Popular tuvo que decidir entre liquidación o resolución, y que finalmente optó por lo segundo.

Resulta curioso que don Luis diga esto ahora, porque diez días después de aquella madrugada del 7 de junio aseguró, durante el curso de Economía de la Apie, celebrado en la UIMP (Santander), que se enteró de la intervención del Popular en la noche de autos. ¿En qué quedamos?

Por cierto, en una entrevista publicada en la revista Inversión, en alianza con Bloomgerg Businessweek, Ana Botín cierra la puerta a futuras adquisiciones. “No vamos a comprar más. Tenemos al Popular”, ha afirmado. Disculpe, doña Ana: lo del ‘Popu’ no fue una compra, fue un regalo.