
Carlos Cuerpo, ministro de Economía, Comercio y Empresa, tiene tiene un discurso muy desordenado pero de conceptos oscuros.
Como no tuvo cotillón de fin de año, se marchó a la Cadena SER para dejar bien claro, urbi et orbe, que el Gobierno español quiere tener algo que decir en el Banco Central Europeo (BCE), pues en primavera abandona su cargo el vicepresidente, Luis de Guindos.
Afirmó el ministro Cuerpo que España quiere tener un peso fuerte en el Comité Ejecutivo, esto es, los seis mandamases, pero se vislumbra que lo que realmente pretende es sustituir a Luis de Guindos por un chico del sur, por ejemplo del PSOE, por aquello del equilibrio geográfico, con equilibrio político, por ejemplo socialista y de género, por ejemplo mujer.
Uno diría que si la presidenta ya es mujer, no estaría mal que su número dos, el sustituto de Guindos, fuera varón, pero eso no sería inclusivo. Inclusivo significa meter a la mujer dentro y sacar a los hombres fuera.
Lo cierto es que en el BCE no mandan seis, sino que manda uno: el presidente. Entre otras cosas porque en política monetaria, es más importante lo que se dice que lo que se hace. En suma, el mandamás es Christine Lagarde y Lagarde no termina su mandato hasta octubre de 2027. Va para largo.
En suma que lo que pretende Carlos Cuerpo es ir colocando a los amigos y correligionarios, sobre todo a estos últimos, porque ya todos y cada uno de los miembros del Gobierno sienten que se acaba el tiempo del Sánchez y que hay que buscar estómagos agradecidos y acomodos varios para el día después.
Buena prueba de lo que digo es que el ministro habla de la cuota de poder que les toca, o puede tocar, a los socialistas con la salida del pepero Guindos pero ni habla de la Presidencia del BCE, el auténtico poder porque Lagarde estará en el cargo hasta casi 2028. Además, de las otras cosillas, es decir, de para qué quiere a alguien, geográficamente, políticamente y de género... al frente de la union bancaria europea, de los urgentes cambios en la supervisión bancaria, de la colección de normas burocráticas del supervisor... todo eso interesa más bien poco.
En paralelo, hipotecas a go-go. Los bancos están endureciendo las condiciones para conceder hipotecas. Claro es que el euríbor está subiendo, y falta oferta. Sí, todo eso está muy bien, pero el banquero, hoy y siempre, en lo que ha reparado es si el suscriptor de la hipoteca va a devolver lo prestado.
Tengan en cuenta que hablamos de créditos a muy largo plazo y que a ningún bancario, aunque los podemitas piensen lo contrario, le divierte desahuciar. Con el desahucio no ganan nada, con la hipoteca sí. Y la amortización sólo se da cuando el prestatario tiene ingresos para pagarla.
Es decir, los bancos españoles, ¿no conceden hipotecas porque les sobra demanda o porque no se fían del futuro de la economía?










