Empecemos por el Sabadell, que en 2025 salió victorioso de la opa hostil lanzada por el BBVA, en 2024. César González-Bueno cobró, en total, 4,8 millones de euros, un 45,3% más que en el año anterior, según el informe remitido el viernes a la CNMV. Además, el consejero delegado, que abandonará el banco tras la próxima junta de accionistas que se celebrará en primavera, acumula una pensión de 1,5 millones de euros.

Por su parte, el presidente no ejecutivo de la entidad, Josep Oliu, percibió 1,8 millones de euros, un 3,9% menos que el año anterior, y acumula una pensión de 1,6 millones.

Vamos con Caixabank, que también envió el informe de remuneraciones el viernes por la tarde. ¿Por qué será que los bancos llevan años publicando estos documentos los viernes por la tarde? Como decíamos, el consejero deletado, Gonzalo Gortázar, cobró 5,19 millones, un 15% más que en 2024 y acumula, además, una pensión de 5 millones de euros.

Tomás Muniesa, que cumplió su primer año como presidente no ejecutivo, percibió 1,6 millones, frente a los 652.000 euros que cobró en 2024, como vicepresidente de la entidad además de como miembro de la cúpula de VidaCaixa. Muniesa acumula, además, una pensión de 1,4 millones de euros.

Dicho esto, ¿cobra mucho el tándem Josep Oliu / González-Bueno, o poco el dúo Muniesa / Gortázar? Porque las cantidades son muy parecidas, pero el Sabadell es mucho más pequeño que Caixabank, una diferencia que se refleja en el valor de ambas entidades en bolsa: el Sabadell vale 16.181 millones de euros, frente a los 75.162 millones de Caixabank.

Y si miramos lo que piensan los accionistas, las remuneraciones de 2024 del Sabadell recibieron un rechazo del 18,45% de los votos, en la junta de 2025 -es un porcentaje muy elevado-, frente al 1,03% en el caso de Caixabank.