No hubo sorpresas y la junta de accionistas de Telefónica Argentina (100% propiedad de Telefónica) aprobó el lunes el trámite para poder cotizar en bolsa. Y parece que la cosa se acelera porque, según Bloomberg, la operadora ya ha contratado a Morgan Stanley y a Bank of America para llevar a cabo la operación.

Aunque no hay cifras oficiales, los analistas hablan este martes de una valoración de entre 4.500 millones (Barclays valora la filial en 4.667 millones) y 5.500 millones de euros (Sabadell eleva la cifra hasta los 5.523 millones). De esta forma, si la compañía sacara un 30% al parqué, ingresaría 1.650 millones, lo que permitiría reducir el apalancamiento hasta 2,6 veces el ebitda, frente al 2,7 actual, según los analistas del Sabadell.

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Todo esto entra dentro de la estrategia de José María Álvarez-Pallete: si no se puede evitar vender, no tanto por la deuda sino por las elevadas inversiones que requiere la mejora y expansión del negocio, hágase pero sin perder el control.

Lo mismo sucede en Reino Unido, donde Telefónica ha invertido 600 millones de euros en la subasta de espectro. Por cierto, una batalla, la del espectro, que aún no se ha valorado convenientemente y que está a la espera de la decisión que se tome acerca del futuro de O2.

Una batalla que ha llevado a cuestionar, incluso, la convergencia. Porque, hasta el momento, nadie sabe bien cómo hacer rentable el negocio de los contenidos televisivos. ¿No sería mejor firmar alianzas con proveedores externos? Tal vez ese sea el camino. Lo que sí está claro es que Pallete no quiere vender pero, si no queda más remedio, lo hará sin ceder la gestión.