• Ráfagas de viento de hasta 315 kilómetros por hora y vientos estables de hasta 245 kilómetros por hora.
  • Unas diez mil víctimas mortales y cerca de un millón de desplazados, primer balance de la catástrofe natural.
  • El Papa Francisco "invoca las bendiciones divinas de fortaleza y consuelo para la nación Filipina".
  • La red Cáritas se moviliza en Filipinas para auxiliar a las víctimas. 

Filipinas ha sufrido una tragedia terrible. Un tifón, bautizado como Yolanda, ha arrasado el país con ráfagas de viento de hasta 315 kilómetros por hora y vientos estables de hasta 245 kilómetros por hora.

Tamaña bestialidad de la naturaleza ha dejado a su paso unas 10.000 víctimas mortales, la mayoría de ellas por causas de ahogamiento y derrumbe de edificios. Además, el tifón ha obligado a desplazarse a cerca de un millón de personas y ha afectado a unos cuatro millones de habitantes de 36 provincias del país, según los datos del Consejo para la Gestión y Reducción de Desastres del país.

Las autoridades de Filipinas trabajan este lunes para hacer llegar ayuda humanitaria a los damnificados. Y varios países y organizaciones internacionales han comenzado ya a enviar personal y ayuda humanitaria, entre ellas Naciones Unidas, que ha indicado que la destrucción dificulta el envió del material.

España también participa en esta campaña internacional de ayuda. Dos aviones van a partir este lunes hacia Filipinas con material y víveres, según ha informado en RNE el secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica, Jesús Gracia.

Y, como siempre, la red sociocaritativa de la Iglesia católica Cáritas se ha movilizado en Filipinas para auxiliar a las víctimas. A pesar de la amplitud del impacto, los equipos de Cáritas Filipinas, junto con miembros de la red internacional de Cáritas presentes en el archipiélago, están desplegando personal de emergencia en algunas de las zonas más afectadas con objeto de hacer una evaluación inicial de daños e identificar los sectores de población que necesitan asistencia más urgente.

Cáritas Española, que mantiene desde hace décadas una estrecha relación de cooperación fraterna con ese país asiático, se ha puesto a disposición de Cáritas Filipinas para acompañar su respuesta a la emergencia en el marco de la red internacional. En este sentido, ha aprobado ya el envío urgente de una partida inicial de 200.000 euros para apoyar las acciones de ayuda a las víctimas en esta primara fase de la emergencia. Asimismo, ha activado una campaña de solidaridad "Cáritas con Filipinas", con objeto de canalizar el compromiso de los donantes españoles con los damnificados del tifón "Haiyan". Cáritas también ha habilitado un Teléfono de donaciones: 902.33.99.99.

Por su parte, el Santo Padre Francisco expresó ayer domingo después de rezar la oración del Ángelus, su profundo dolor por los sufrimientos y muerte que el tifón ha causado en la población de Filipinas: "Deseo asegurar -dijo el papa Francisco- mi cercanía a las poblaciones de las Filipinas y de esa región que fueron golpeadas por un terrible ciclón. Lamentablemente las víctimas fueron tantas y los daños enormes. Recemos unos instantes en silencio y después a la Virgen por estos nuestros hermanos y hermanas, y tratemos de hacerles llegar nuestra ayuda concreta. Recemos en silencio".

Además, a través de su secretario de estado, Mons. Pietro Parolin, ha enviado un mensaje al presidente de Filipinas, Benigno Aquino III: "Profundamente entristecido por la destrucción y la pérdida de las vidas causadas por este tremendo tifón, su santidad expresa su más profunda solidaridad por todos los afectados por la tormenta y sus secuelas".

El Papa está especialmente consciente de los que lloran la pérdida de sus seres queridos y de los que han perdido sus hogares. "Al orar por todo el pueblo de las Filipinas, el Santo Padre ofrece su propio estímulo y coraje a las autoridades civiles y al personal de emergencia, para que se ayude a las víctimas de esta tormenta.

El Papa invoca las bendiciones divinas de fortaleza y consuelo para la nación Filipina".

En esta hora trágica, urge la ayuda al único país católico e hispano de Asia.

José Ángel Gutiérrez

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