La secta alauí, cercana al presidente del país, Bachar al Asad, siempre ha convivido con los cristianos En Siria, el Comando General de las Fuerzas Armadas Sirias ha asegurado que al menos 42 mujeres, menores y ancianos han perdido la vida en "una matanza terrorífica" supuestamente perpetrada por miembros del Frente al Nusra, vinculado a Al Qaeda, en la localidad de Maan. Es decir, por yihadistas.

La mayor parte de los habitantes de esta población de la provincia central de Hama pertenece a la secta alauí, rama del chiísmo que profesa el presidente del país, Bachar al Asad. Los alauíes, por cierto, son los islamistas más moderados, que siempre han convivido con los cristianos. Por eso, la matanza yihadista contra ellos podría considerarse, en el fondo, un ataque también a los cristianos.

Y es que, como ya hemos explicado en ocasiones, en la guerra siria se refleja el enfrentamiento encarnizado entre dos radicalismos islámicos: los sunitas con origen en Arabia Saudí y los chiítas con central en Irán.

También se da la circunstancia de que ayer se reanudó la llamada conferencia Ginebra 2, que acoge la segunda ronda de conversaciones entre el régimen y la oposición. Pero vaya manera de empezar una jornada de negociaciones, con 42 cadáveres sobre la mesa.

José Ángel Gutiérrez
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