Decíamos ayer... que el ataque iraní contra Israel podía degenerar en una guerra nuclear. La alarma fue máxima durante la madrugada del sábado al domingo. Mismamente, nuestro Pedro Sánchez, siempre tan proclive a satisfacer su egolatría, aún a costa de caer en el ridículo que ello comporta, emitió un comunicado pidiendo la paz en el mundo y sólo nueve horas más tarde, al contemplar lo que hacían otros líderes europeos que desde el primer momento condenaron el ataque iraní.

El bueno de Pedro se había creído su papel de pacificador de Oriente Próximo mediante su pesadita petición de un Estado Palestino, y no cayó en la cuenta de que estaba apoyando a un régimen como el chiíta, uno de los grandes propagadores del terrorismo en todo el mundo.

Eso sí, para dejar claro que el Sanchismo sólo acierta cuando rectifica, nueve horas después, segundo comunicado, Peter Sánchez condenaba con muchísima energía, el ataque iraní.

Los islámicos ya cuentan con una quinta columna en Occidente, la invasión migratoria, con una segunda generación de musulmanes, ya educada en Europa, que creíamos se iba a occidentalizar desde la escuela pero que se está mostrando más fanática que sus padres

En cualquier caso, bastaron unas horas para que Occidente incurriera en el error de signo contrario: minusvalorar el ataque iraní, dado que la defensa israelí, apoyada por Estados Unidos, Reino Unido y Francia, casualmente las tres potencias nucleares de Occidente, redujeran el mega-ataque iraní a una guerra sin víctimas mortales.

Pero no olvidemos  que en la era de los drones, la pesadilla tecnológica que nos venden como guerra sin riesgo para quien dispara, sólo para los que son disparados, una guerra donde se matan moscas a cañonazos, en la era, en resumen, de la guerra a distancia, por el aire... las batallas se siguen ganando desde tierra. 

Eso sí, una vez terminada la 'farsa', dejando que los ayatolás presuman de haber abofeteado a Israel (el único que ha abofeteado a Israel fue Hamas y con un atentado terrorista, una matanza contra civiles) el G-7 presiona a Israel para que lo deje estar y considere que es una victoria haber detenido los misiles iraníes. Pues lo es y no lo es: por dos razones: sí que ha quedado patente la escasa fuerza de Irán en la guerra abierta con drones no tripulados, pero, con el ISIS, al que ahora mismo combate Teherán pero en breve puede patrocinar, el régimen de los ayatolás, puro fanatismo musulmán, se dedicará al terrorismo, que es lo que mejor sabe hacer.

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No minusvaloremos, por tanto, el ataque iraní contra Israel. Además, Teherán, con sus misiles contra las presuntas instalaciones nucleares israelíes en el Neguev ha lanzado su provocacion hacia la conflagración nuclear. Además, no debemos olvidar que los ayatolás aspiran a convertirse en la octava potencia nuclear del mundo. 

Además, presumir de que, como hemos ganado la guerra aérea, podemos ganar todas las guerras, es olvidar que hay dos potencias nucleares y tecnológicas que no son occidentales: China y Rusia. La primera resulta especialmente peligrosa por cuanto está empleada en tomar Formosa, la isla rebelde, controlar Taiwan para demostrarle a Washington que mantener una fuerza en el Pacifico frente a China es más difícil que mantener su hegemonía en el Mar Rojo o en el golfo Pérsico, contra Irán y el fanatismo musulmán.

Formosa, el tercer Frente de la III Guerra Mundial. Aunque la batalla crucial sigue estando en la crisis interna de una civilización occidental "poscristiana

Sobre todo, cuando China ha penetrado las economía de Europa e Hispanoamérica de una manera tan brutal que, ahora mismo, Bruselas depende de Pekín y no digamos nada el centro y el sur del continente americano.

Sí, el tercer frente de esta guerra mundial por etapas es Taiwan y la consecuencia del alarde iraní contra Israel es el anuncio de una nueva campaña terrorista del fanatismo musulmán en Occidente, entendiendo por ello, ahora mismo, Europa, América y Australia.

Aunque la batalla crucial sigue estando en la crisis interna de una civilización occidental "poscristiana". La verdadera batalla, repito, está en que Occidente recupere sus principios cristianos y deje de hablar de una era postcristiana porque si realmente estuviéramos en el postcristianimo... entonces Occidente ya habría perdido la guerra fente al Oriente panteísta.

De cualquier forma, ¿el ataque iraní quedó en nada? ¿A que no? Más bien parece el anuncio de una nueva ola de terrorismo musulmán en Occidente, está vez, apoyado por un Estado tecnológicamente fuerte, como es la antigua Persia.

Y puede tratarse de una ola de gran intensidad, porque los islámicos ya cuentan con una quinta columna en Occidente, la invasión migratoria, con una segunda generación de musulmanes educada en Europa que creíamos se iba a occidentalizar desde la escuela pero que se está mostrando más fanática que sus padres.

Y luego está lo de Taiwán.

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