Salvo que la ruina de José María Roldán (en la imagen) la haya buscado el presidente del BBVA, Francisco González, creo que el ministro de Economía, Luis de Guindos, tiene toda la razón.  Lo digo porque FG blasonaba de su influencia en el hasta hace pocos meses director general de Regulación del Banco de España. Y FG no es el banquero favorito, ni del titular de Economía, ni del propio presidente (de Rajoy lo era pero ha dejado de serlo).

Lógico, el presidente del BBVA se dedica a poner, como no digan dueñas, al sector bancario español ante la comunidad financiera internacional.  Salvo a su BBVA, claro está.

Ahora bien, dejando a un lado los enfrentamientos personales, en lo que sí tiene razón Guindos es que, en seis meses, un directivo no puede pasar de supervisor a defender a los supervisados. No se puede pasar al otro lado de la barrera. Y más en los tiempos que corren.

Ahora bien, dejando a un lado este pequeño detalle, Roldán podía haber acudido a Europa, pero no a la patronal bancaria AEB.

Guindos acierta: no puedes ir por la vida siendo un día el regulador bancario y, al siguiente, presidente de la patronal bancaria. Roldán quería, además, irse a los organismos bancarios europeos, en particular al nuevo mecanismo inspector del BCE. En efecto, no hace bonito.

Eulogio López

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