Sr. Director:

Con la legislación actual a mí me podrían haber abortado. Soy la pequeña de catorce hermanos y poca información tendría que haber facilitado mi madre al Centro médico para que constataran un grave peligro para su salud física o psíquica.Por aquel entonces tenía en casa trece hijos, de los cuales cinco eran adolescentes. Cualquiera que tenga un solo adolescente en casa le daría carta blanca para alegar grave peligro para la salud psíquica de la madre. Aunque la Ley se lo hubiera permitido jamás lo hubiera hecho. No sólo  porque siempre ha tenido claro el valor incomensurable de cada vida humana que se gestaba en su seno sino porque es médico y los médicos saben que desde el mismo momento de la concepción empieza una nueva vida.

Hasta 1985 el aborto era un delito. En 1985 al acto de matar a un niño no nacido lo llamaron interrupción voluntaria del embarazo y, en determinados supuestos dejó de estar penalizado por la Ley.  Interrupción voluntaria del embarazo y aborto voluntario es lo mismo pero desde distintos puntos de vista. Le llamamos interrupción voluntaria del embarazo como haciendo referencia a un tripa que no crecerá y a que la vida de la madre, aparentemente no se alterará,  mientras que el aborto voluntario en los supuestos contemplados en la LO 1985 es de facto el acto de matar  a un no nacido realizado por un médico en el seno de su madre y con su consentimiento formal amparado por la Ley.

En definitiva un aborto voluntario de estas características supone una madre que pide la muerte de su hijo inocente, un médico que mata y una Ley que lo permite. En el 2004 en España 85.000 madres solicitaron la muerte de sus hijos.  Esto es una atrocidad que no puede  permitirse en ninguna sociedad y menos en una sociedad denominada civilizada y que protege los Derechos Humanos.

Sonsoles Poole Derqui

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