"Se enaltecerá a la mujer cuando había sido tan humillada. Llega la época del enaltecimiento de la mujer sobre todos los pueblos". Este será uno de los  signos de los tiempos que vienen, según el libro El triunfo de la Inmaculada, del que ya les he hablado en diversas ocasiones.

El modelo será, en la nueva e inminente etapa que se avecina, La 'Bendita entre todas las mujeres', modelo de ellas y refugio para ellos: la Madre del Redentor.

Pero ojo, el enaltecimiento no será el estúpido autobombo feminista, sino la recuperación de la feminidad, que es lo más opuesto al feminismo. La coronación de la mujer sobre todo el género humano como lo más granado y formidable de la moderna civilización, supondrá la vuelta de la mujer a la feminidad, donde luchará con las armas anteriores a su caída en desgracia y a su dominación sexual a manos del hombre.

¿El porqué de esta dominación Sencillo: "la mujer descubrió su desnudez, enseñada por una serpiente (el desagradable incidente de la serpiente, que diría el cachondo de Chesterton). Descubrió un modo de subyugar al hombre y hacer de él lo que quisiera. Le seguiría y ella sería su diosa. Le alabaría a ella, le obedecería a ella. Esa fue la mentira que creyó Eva". Y la historia, claro está, terminó en el reverso de la moneda: la dominación de la mujer por el hombre. Entones, ¿muchos males vienen de la mujer semidesnuda, de su desnudez lasciva "Sí, por eso, enseñad a vuestras hijas a vestirse Vestíos vosotras mismas con dignidad".

Y las armas de la nueva mujer, que serán armas de feminidad, son las de siempre: "humildad, obediencia, castidad, pureza, mansedumbre, sencillez, prudencia, parca en palabras, no dada a escuchar y creer halagos, moderación corporal y amor a Dios y al prójimo".

Sí ya sé que esto nada tiene que ver con el feminismo repugnante de la socialista Elena Valenciano ni con el feminismo ramplón de la popular Ana Mato… por ejemplo. Pero, insisto, el feminismo no es distinto de la feminidad: es, sencillamente, su antítesis.

En cualquier caso, el momento ha llegado. Es la era de la feminidad tras la barbarie del feminismo. Aunque la Transición pueda resultar dolorosa, bienvenida sea la mujer nueva. 

Eulogio López

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