• A finales de este año comenzará la fabricación de vehículos en Suecia.
  • Y en 2015 ó 2016 abrirá la primera planta en China, que para eso son los dueños de la marca.
  • Una muestra más del modelo chino: te compro, aprendo cómo lo haces y luego lo hago yo.

Tras nueve meses sin fabricar vehículos, Saab se declaró en quiebra en diciembre de 2011. Sin embargo, Saab Parts AB, la división de postventa -propiedad del Estado sueco desde diciembre de 2012- se ha mantenido al margen de ese proceso de bancarrota y ha continuado suministrando recambios, accesorios originales y soporte técnico a los cerca de 1.200 distribuidores y talleres autorizados que la marca posee en más de 60 países.

Por cierto, el consejero delegado de Saab Parts AB, Lennart Stahl (en la imagen) ha anunciado este martes que España será el primer mercado mundial en disfrutar del Saab Service Club, un programa que ofrece a los propietarios de un Saab una serie de beneficios y descuentos exclusivos.

Fue también a finales de 2012, cuando la empresa National Electric Vehicle Sweden AB (NEVS), grupo formado por la compañía china de energías renovables National Modern Energy Holdings y el fondo de inversiones japonés Sun Investment compró Saab.

El principal objetivo era fabricar únicamente vehículos eléctricos. Sin embargo, esto ha quedado aplazado sin fecha: lo primero es recuperar la producción cuanto antes, aunque sean coches de gasolina y diesel.

Por eso, los nuevos propietarios han anunciado que a finales de este año se retomará la producción en la fábrica sueca de Trollhattan, siempre y cuando se cierren algunos flecos pendientes del acuerdo con los proveedores de componentes.

El primer modelo que se fabricará será el 9-3, muy similar al que dejó de producir en 2011 y se destinará íntegramente al mercado chino por dos razones: son los dueños de la marca y es un mercado menos exigente en cuanto a la normativa medioambiental y de seguridad.

Pero los planes de futuro de Saab no terminan ahí. En 2015 ó 2016 está prevista la apertura de la primera fábrica en China, que para eso son los dueños de la marca. Cuando eso ocurra, los vehículos fabricados en China se venderán sólo en el país asiático y los fabricados en Suecia en el resto del mundo.

Asimismo, será el momento de unificar las dos compañías, la de fabricación y la de postventa.

Sin duda, es una muestra más del modelo chino: te compro, aprendo cómo lo haces y luego lo hago yo. No importa si se alcanzan los números de la marca antes de su crisis particular: los 4.000 trabajadores de la planta sueca producían unos 60.000 vehículos al año. En España, la marca llegó a vender anualmente unos 6.000 coches.

Pablo Ferrer

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