• La entidad nacionalizada está obligada a vender sus participadas industriales.
  • Y si lo vende, que sea a un socio español. La pelota está ahora en el tejado de Bankia.
  • Vázquez debería aprender de KLM con air France.

Cierto es que Antonio Vázquez, presidente de IAG, no es quien se está cargando Iberia. El principal elemento que dinamita desde años atrás la compañía de bandera española son sus pilotos, un cuerpo de privilegiados con escasa productividad y recalcitrantes, a través de su sindicato, el arrogante SEPLA, a cualquier aportación, en un sector cuyos márgenes van de mal en peor.

Lo peor de los pilotos no es el dinero que hacen perder a la compañía, sino la mala fama que le han adjudicado entre el público, de compañía no fiable, en follón permanente.

De hecho, cuando se ha empezado desde cero, con Iberia Express, que solo se distingue de Iberia en que tiene una plantilla nueva de comandantes y pilotos, la cosa marcha y al tercer mes ya es rentable.

De hecho de lo que se puede acusar a los negociadores españoles es de no haber negociado en condiciones de igualdad, dado que si British era mucho más grande que Iberia, también era verdad que su situación patrimonial era mejor en el momento de la fusión. Y no importa, o no debería importar, el tamaño sino la rentabilidad.

Por eso, Antonio Vázquez (en la imagen), intenta convencer a José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia, para que no venda su participación del 12% en IAG. Sería su moneda de cambio frente al intento de British Airways de hacerse con el control definitivo de la compañía. Vázquez debería aprender de la holandesa KLM, fusionada con su prima mayor, Air France, y donde, sin embargo, mantiene su posición a la hora de la toma de decisiones frente a los galos.

Y no debemos creer que porque el Ceo de IAG, Willie Walsh, sea irlandés no se comporte como un británico.

El problema es que Bankia está nacionalizada, va a recibir créditos europeos y se le exige, a cambio, que venda sus participadas industriales, lo que puede significar un desastre para empresas estratégicas.

Por eso Vázquez intenta mantener a Bankia en IAG, como principal accionista que es. Las palabras de Willie Walsh, aludiendo a que Bankia debe vender cuanto antes su participación en IAG no presagian nada bueno.

Miriam Prat

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