Es injusto, no sólo porque grava dos veces. Injusto, sobre todo, porque no es un impuesto para ricos, sino para gravar la propiedad privada, En definitiva, a quien fastidia este impuesto es a las clases medias, la inmensa mayoría de la población. Los ricos tienen su patrimonio en forma societaria, en sicav (sociedades de inversión de capital variable) o en paraísos fiscales.

Es un impuesto tonto, porque si por algún sitio tiene cogidos Hacienda a los ciudadanos es por el impuesto sobre la renta. Por tanto, como recordaba Felipe González, si se quiere que los ricos paguen más, lo que hay que hacer es hacer más progresivo el impuesto sobre la renta. Aún así, la clave de la política fiscal en esa crisis consiste en reducir los impulsos y reducir los gastos del Estado, no en aumentarlos.

Además, es peligroso porque desanima la propiedad privada, o sea, al elemento clave para salir de la crisis. No serán los proletarios sino los propietarios, los que creen en el nuevo modelo económico.

Señor Rubalcaba: está usted haciendo demagogia.

En una sociedad financiera moderna a la gente hay que juzgarla por lo que gasta, no por lo que gana, dado que sus ahorros se convierten en inversión de forma inmediata (lo importante es que la inversión se dirija hacia donde debe, pero esa es otra historia). Por tanto, en lo que hay que empezar a pensar es en graduar el impuesto sobre el consumo, sobre todo el IVA, en un abanico mucho más amplio que el actual, así como en graduar el impuesto de sociedades. Por soltar una imagen caricaturesca: que el pan tenga IVA cero y los productos de lujo IVA 100. Lo mismo en el impuesto sobre el beneficio. Señor Rajoy: el pequeño propietario, el emprendedor, el empresario, no tiene que pagar impuesto sobre el beneficio alguno. Debe haber una escala, mucho más profusa que la del impuesto sobre la renta. Porque ténganlo claro: la micropyme es la única que va a crear empleo.

Eulogio López

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