• El FBI pide colaboración ciudadana para hallar pistas sobre los autores.
  • Lamentable actitud del cónsul español en Boston, que cerró el consulado y se marchó a su casa porque había cumplido el "horario normal".
  • Margallo, con razón, le ha destituido.
Las autoridades estadounidenses no tienen ni idea de quién ha podido perpetrar el atentado de Boston, que mató a tres personas y dejó heridas a más de cien. Por medio del agente del FBI a cargo de la investigación del atentado de Boston, Richard DesLauriers, ha dicho: "Alguien sabe quién ha hecho esto". "La persona que hizo esto es el amigo de alguien, su vecino, su compañero de trabajo o su familiar". Vamos, que ha pedido la colaboración ciudadana para la investigación.

Mientras, el FBI analiza fotos y vídeos enviados por los ciudadanos y ha interrogado a "una multitud de testigos". "Iremos hasta el fin del mundo para encontrar a los responsables de este despreciable crimen", prometió en rueda de prensa DesLauriers, quien insistió en que "será una investigación mundial". Por su parte, la policía de Boston y los sindicatos de bomberos han ofrecido una recompensa de 50.000 dólares por cualquier información que lleve a la captura del autor o autores del ataque.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, calificó el pasado martes de "acto de terrorismo" las explosiones del maratón de Boston. "Cada vez que se usa una bomba contra un civil inocente es un acto de terror", dijo. Reconoció que se desconoce "quién perpetró el ataque ni por qué", recordó que se está "al principio de la investigación" y pidió prudencia. "A partir de aquí, el resto es especulación", advirtió.

A todo esto, lamentable el espectáculo ofrecido por el  cónsul español en Boston, Pablo Sánchez-Terán, quien -según el ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, José Manuel García-Margallo- dos horas después del atentado cerró el consulado y se marchó a casa, porque había cumplido el "horario normal" y llevaba el teléfono de emergencia por si alguien quería localizarle. Cuando intentó volver al consulado no pudo porque la Policía desaconsejó salir a la calle y los accesos estaban bloqueados, según su versión.

Por eso, García-Margallo, con toda la razón, le destituyó. Según explicó él mismo, el cónsul "no estuvo a la altura". "El servicio consular está para la asistencia de españoles y, en un momento de tragedia como la ocurrida, esa asistencia es más necesaria. Cuando en todas las televisiones del mundo se dice que hay un atentado, cerrar un consulado, decir que ha llegado la hora de cerrar es simplemente inadmisible.

Cuando hay necesidades humanas de compatriotas nuestros en juego, no ha llegado ninguna hora, lo que ha llegado es la hora de ponerse a trabajar", dijo el ministro, quien precisó que la actitud de Sánchez-Terán "es la excepción que confirma el comportamiento ejemplar de la mayoría de los cónsules de España". Y confiamos en que así es.

Andrés Velázquez

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