• Y vía Tribunal de Cuentas, que es más manejable por el Gobierno.
  • Mientras, la Fiscalía persigue la compra de urnas.
  • El fiscal general Maza, lo tiene claro: de forma explícita o encubierta. Y si es encubierta, más perseguible.
  • Y ahora surge el municipio de Batea, que quiere dejar Cataluña e incorporarse a Aragón. ¡Qué fuuuuerte!
  • Tiempo de muchas y enfrentadas identidades… y de escasas ideas.
El problema catalán empieza a resultar muy cachondeable. Como adelantara Hispanidad, Moncloa ha tenido una buena idea -algo metafísicamente posible-: no atentar contra el poder o la libertad de los líderes separatistas catalanes, sino contra su bolsillo. Dejarles sin piso, para entretenernos. ¡Eso duele mucho! Puede sonar raro pero justicia es lo que se escribe en un papel. Y resulta que si para apurar el patrimonio de los líderes separatistas se necesita presionar a la justicia (como se sabe, la justicia es impresionable), Moncloa ha decidido echar mano de otro organismo muy independiente, aunque no tanto: el Tribunal de Cuentas. Exige a Artur Mas (en la imagen) que pague el coste del referéndum del 9-N, unos cinco millones de euros. No importa de qué planeta seas: eso duele. Aunque vayas a escote con tus colaboradores. Por otra parte, el fiscal general José Manuel Maza vuelve a hablar de que si se vuelve a compra de urnas la Fiscalía actuará de inmediato. Es más, asegura que si se hace a escondidas será peor. Por la reacción fiscal, digo. Y ahora surge el municipio de Batea, que quiere dejar Cataluña e incorporarse a Aragón. ¡Qué fuuuuerte! Un pueblillo, sí, pero su actitud, en las actuales circunstancias hecha por tierra la más profunda convicción nacionalista, la de que, sencillamente, 'los catalanes somos mejores' que el resto de España. Y ahora resulta que los bateanos quieren irse de la madre patria y convertirse en aragoneses. Esto resulta muy molesto. Tiempo de muchas y enfrentadas identidades… y de escasas ideas. Eulogio López [email protected]