Sería el responsable de Internacional, en un estatus similar al de Francisco Luzón, que el pasado año salió por 3 millones de euros. Tendría que abandonar sus actuales cargos en Caixa y en Lazard. Al mismo tiempo, ha dejado abierta la Presidencia de Caja Madrid, pero esa se la ofrece Aguirre, no Rajoy. Clamor a voces en Madrid: la presidenta capitalina quiere librarse de su vicepresidente, Ignacio González

Esperanza Aguirre la lió gorda y, además, interesada. Reunida con un selecto grupo de periodistas madrileños, puso sobre la mesa tres nombres para presidir Caja Madrid: Rodrigo Rato, Manuel Pizarro e Ignacio González. Unas declaraciones envenenadas, destinadas a lanzar humo... a los ojos de Mariano Rajoy. El presidente del PP ya ha dejado claro a la presidenta madrileña que al presidente de Caja Madrid lo decidirá él, mientras Aguirre se agarra al necesario pacto con el PSOE.

Empecemos por Manuel Pizarro: sí es candidato de Aguirre, pero no de los socialistas ni de Mariano Rajoy, quien considera que ha sido un bluf político (injusto, seguramente, pero la política es así). Lo de Ignacio González es más grave: cometió el error de judicializar el caso de las escuchas, con lo que ahora su teléfono estará legal y permanentemente pinchado por la policía judicial, organismo que depende de un tal Rubalcaba (si le das la espalda te la clava). Es muy difícil que González sea presidente de Caja Madrid y no es probable que permanezca mucho tiempo en la Vicepresidencia primera de la Comunidad si Aguirre puede evitarlo.

Queda Rodrigo Rato. Hombre, la primera vez que Aguirre propuso a Rato ser presidente de Caja Madrid fue antes del famoso Congreso de Valencia, cuando Rajoy no tenía claro el liderazgo: La presidenta madrileña instó que Rato se presentara frente a Mariano con ella con su segunda, de secretaria general. Si perdía, el premio de consolación sería Caja Madrid. Rato no aceptó el reto como ahora; sólo lo aceptará si no prosperan las negociaciones para incorporarse al Consejo del Santander.

Esta es la negociación importante. Emilio Botín busca un consejero ejecutivo y remunerado, con un estatus similar al de Francisco Luzón, que no trabaja en horario de oficina pero que es un vocal con Iberoamérica adosada, y que salió en 2008 por los 3 millones de euros. ¿Quién mejor que Rato, un ex director del FMI, conocido en los cinco continentes, para cuidar la expansión internacional y las relaciones internacionales del Santander? Nada que ver con su actual cargo del Consejo Asesor de Internacional, una verdadera sosería.

Además, si las conversaciones con Botín no prosperan aún quedará el escollo de Rajoy para que Rato presida Caja Madrid. Y con tal de que la oposición socialista sea moderada. Por el momento, el candidato más firme sigue siendo Luis de Guindos.  

Eulogio López

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