El masoncete ministro del Interior francés, monsieur Manolo Valls (en la imagen), reaccionó con mucha modernidad al salvaje atentado de Londres, donde un militar británico fue degollado por dos energúmenos islámicos: al muchacho le preocupaba la islamofobia. La verdad es que cuando te degüellan en plena calle con machete y cuchillo, y lo hace un musulmán en nombre de Alá, tiendes a cabrearte con los musulmanes, a caer en la temida islamofobia.

24 horas después un militar francés, presuntamente por los mismos motivos, caía herido en París. Supongo que la preocupación del ministro Valls aumentó de tono. ¿Se imaginan lo que hubiera ocurrido si, en nombre de Cristo, un cristiano hubiera degollado a un musulmán ¿Correría el ministro Valls a proteger los empleos católicos de los cristófobos

Uno entiende que la idiocia no es incompatible con el ejercicio de un alto cargo, pero lo que le resulta más difícil de comprender es que los líderes del Occidente cristiano no sean islamófobos, sino cristianófobos

Y es un problema porque el Islam nunca vencerá al cristianismo salvo que el cristianismo se suicide y reniegue de su propia esencia. Como monsieur Valls, tan poco cartesiano como francés y tan cristófobo como un heredero de españoles.

Afortunadamente, no todos son tan tontos como el premier británico David Cameron o el ministro francés de Interior. Así, durante la mañana del martes, el juez Grande-Marlaska, de la Audiencia Nacional, advertía sobre la posibilidad de atentados islámicos contra militares españoles. Pero nuestro Gobierno sigue insistiendo en que el peligro es la islamofobia. Y así, el ministro García-Margallo apoya el plan para armar a los rebeldes sirios. Eso sí, con armas 'defensivas'.

Eulogio López

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