Tiene toda la razón Rubalcaba: bajo su mando, el PSOE ha adaptado su ideología. Antes se dedicaba a la justicia social, ahora se dedica a la entrepierna, así como a la parte final de la espalda. Y en línea con Europa o, al menos, con el Parlamento Europeo: en efecto, la cámara euro acaba de aprobar el Informe Lunacek, en el estilo habitual en el Nuevo Orden Mundial (NOM): si quieres ser verdugo hazte a la víctima. El informe impone una mordaza para cualquiera que piense que la homosexualidad es antinatural, al tiempo que impone el homosexualismo a todos aquellos a los que nos repugna.

Lunacek pretende ser un acuerdo sobre no discriminación de los homosexuales. La responsable socialista de barbaridades, Purificación Causapié (en la imagen) se felicita por este logro histórico. No es de extrañar, el lobby feminista que controla el PSOE, siempre ha estado reñido con el principio de causalidad: en plata, que Causapié piensa con los pies, como su mismo nombre indica.

Religión en Libertad, en un espléndido artículo, reseña los diputados democristianos europeos que votaron a favor del Informe, entre ellos 8 del Partido Popular.

No me sorprende lo de Rosa Estarás, líder del PP balear durante los años más corruptos de esta formación popular en el archipiélago, pero me asombra algo más el apoyo de Agustín Díaz de Mera o el de Teresa Jiménez Becerril, hermana del concejal del PP asesinado por ETA. De alguien que ha sufrido el zarpazo de los asesinos de ETA esperaba una postura más digna en defensa de las libertades individuales. Por ejemplo, en defensa de la libertad de expresión.

Eulogio López

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