La gran mayoría de los abortos, el 97,5%, se ejecutan en abortorios particulares. Y en el 96,98% de los certificados, se alega peligro para la salud de la madre.

Como no existen mecanismos de verificación, este supuesto es el resquicio que convierte el aborto en un asesinato libre, como las últimas indagaciones judiciales ponen de manifiesto.

A partir del momento en que se introdujo la pastilla del día siguiente la cifra de abortos aumentó un 45% y los ejecutados a menores de 19 años han seguido aumentando hasta llegar al 13,7%, del total de abortos. Por otra parte, diariamente, más de veinte adolescentes de dieciséis chiquillas quedan fecundadas en Gran Bretaña, un 4% más que el año anterior. Casi 50.000 adolescentes de 18 años dan a luz cada año, según un informe del Sistema Nacional de Salud Británico.

La iniciativa, en la que se han invertido 150 millones de libras, intentaba aminorar los estados de buena esperanza a las jóvenes, meta a lograr a mitad del año 2010. La campaña publicitaria se ha apoyado en agilizar el acceso a la anticoncepción y a la píldora del día después. Los alcances son penosos. Inglaterra tiene el censo de embarazos de chavalas más alto de Europa occidental: el triple que en Francia, cuatro veces el italiano o seis veces el de Holanda. Los embarazos en chiquillas menores de 18 años han crecido un 1,3% en los cinco últimos años. A la vez, aumentan la cantidad de estas fecundaciones que finalizan en un crimen y que son un 47% de las embarazadas, adolescentes de entre los 16 y 17 años.

El columnista británico Tom Utley recuerda que; la educación sexual es ya una parte obligatoria del currículo entre los 11 y los 16 años en los colegios públicos e interpela que si; no es curioso que los índices de embarazos en adolescentes se hayan disparado desde que las escuelas comenzaron a dedicar días enteros a educación sexual.

En la Declaración Universal de los Derechos Humanos se asevera que los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos. Son los progenitores los titulares del derecho a la formación de sus oriundos.

Clemente Ferrer

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