Es el rey de la oratoria. El ministro de Industria, José Manuel Soria (en la imagen), acaba de explicarnos -Cadena COPE- el problema del elevado precio del gasolina.

Resulta que, comparativamente, la gasolina española es más barata que en Europa pero, tras la aplicación de impuestos, es más cara. Por eso, asegura el titular de Industria -sagaz donde los haya- que han lanzado una medida para que haya más competencias entre operadores y no se pongan de acuerdo para subir los precios.

Hombre, ministro, si es la fiscalidad la que nos sitúa por encima de la media europea, a lo mejor lo que hay que hacer es bajar la fiscalidad. Si no se puede, que no se pueda, pero no auspicie que con una promoción de la competencia va a bajar los precios de los carburantes cuando la parte del león se la lleva el Gobierno.

Otrosí. Asegura el ministro que la luz no sube por capricho. Por supuesto que no. Pero las subvenciones a la energía verde, principal factor para que suba la luz, sí sube por capricho. Por su capricho.

Y en cualquier caso, ¿por qué no dice que la tarifa de la luz tiene que subir más, mucho más, para pagar las renovables y otras lindezas, como el carbón, al que usted, señor ministro, no se ha atrevido a meter mano

Eulogio López

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