El actual Gobierno alemán -una coalición entre los socialdemócratas del canciller Olaf Scholz, los liberales y los ecologistas- creó el año pasado una comisión de expertos para que realizase un informe sobre la posible ampliación de la ley del aborto en el país.

Dicha comisión presentó el pasado lunes 15 sus conclusiones, que se resumen en que hay que despenalizar totalmente el aborto en Alemania durante los tres primeros meses de embarazo (doce primeras semanas). Y recomienda incluso valorar esa posibilidad para la segunda etapa del embarazo, es decir, hasta el sexto mes (semana 22 de gestación). 

En este momento, en Alemania, el aborto está oficialmente prohibido -o sea, es ilegal-, pero en la práctica, con un informe elaborado por una asesoría que justifique su decisión, las mujeres pueden abortar, lo que de facto ha derivado en libertad para hacerlo hasta la semana doce de embarazo. 

Más en concreto, el actual código penal alemán (de hace 153 años) contempla excepciones en caso de violación o cuya vida esté en peligro. 

Sin embargo, lo que ahora recomienda la comisión de expertos es liberalizarlo -reconocerlo- también legalmente. Además, los expertos recomiendan que el aborto debería ser legal y no punible en cualquier caso si existe una indicación médica que lo justifique. Y también recomienda ampliar el plazo de las doce primeras semanas que permite actualmente la ley en caso de violación. 

A estudiar todo esto se ha comprometido el Gobierno liderado por Scholz. 

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En todo caso, el caso alemán se enmarca en la actual tendencia ultraabortista, liderada por el actual director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, empeñado en legalizar el aborto... ¡hasta el mismo momento del parto!

Una tendencia en la que también se ha embarcado -con otros pasos concretos- la Unión Europea, cuyo Parlamento, el pasado día 11, aprobó una resolución que pide a los Estados miembros incluir el aborto (o sea, el asesinato del bebé dentro del útero materno) en la Carta de Derechos Fundamentales de la UE

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Y cabe recordar también la reciente decisión de Francia de incluir el supuesto derecho al aborto en su Constitución. Un proyecto del progre Emmanuel Macron, quien no se conforma, porque ahora va a más y tras el aborto, prepara la eutanasia. De hecho, ha llegado a asergurar que matar al débil es "una respuesta ética a la necesidad de acompañar a los enfermos". 

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Todo esto refleja, tristemente, la degeneración de la civilización occidental. Porque matar a un niño en el vientre de su madre no es progreso. Es barbarie.