El ministro Óscar Puente ha calificado de “amigo” al ingeniero bilbaíno José Antonio Jainaga, presidente de la siderúrgica vasca Sidenor y del fabricante ferroviario Talgo. Es más, en el Foro Capital que se ha celebrado en Vitoria, le ha mostrado públicamente su confianza “para dirigir la nave de Talgo en los próximos años y para abrir en Talgo una nueva etapa que yo creo que le vas a dar enormes éxitos”.

Unas declaraciones del titular de Transportes y Movilidad Sostenible que no son baladí y que llegan después de los resultados de 2025 del fabricante ferroviario y de sus anuncios de inversiones en una presentación ante los inversores. El año pasado Talgo no tuvo buenos números, pues redujo números y siguió en pérdidas, aunque fueron algo menores a las de 2024, y registró un resultado bruto de explotación (ebitda) positivo. Eso sí, ante los inversores, el director general, Rafael Sterling, y el director financiero, Álvaro Segura, anunciaron que habrá inversiones de 90 millones hasta 2027 en I+D y en la ampliación de la capacidad industrial de sus centros de producción (situados en Madrid y Álava). Es más, aseguraron que la capacidad productiva y la situación financiera de Talgo le permitirán entregar en plazo su cartera de pedidos… se ve que no quieren más multas como la que les puso Renfe y que lastró el resultado de 2024.

Hace unos días, al presentar los resultados, Talgo presumió de impulso comercial y de que este garantiza la visibilidad industrial para los próximos años y asegura una base de actividad recurrente en mantenimiento. Entre los nuevos pedidos que tiene hay extensiones de contratos actuales o sobre plataformas ya desarrolladas, y a estos se podría sumar la ampliación de un contrato para remodelar trenes en Los Ángeles (EEUU) que está negociando, según recoge El Economista: un programa que se amplió de 50 a 88 unidades, y ahora podría incorporar otras 33. 

En paralelo, el ministro Puente ha señalado que en el último año, Jainaga “se ha convertido casi en un amigo, o sin casi, porque es mucho tiempo el que hemos pasado juntos”, debido a la entrada de un consorcio vasco liderado por el ingeniero bilbaíno en el fabricante ferroviario. Recuerden que dicho consorcio se ha hecho con el control de un 27,4% del capital, que se ha repartido entre: el propio Jainaga (7,8%), el fondo público vasco Finkatuz (7,8%), la Fundación Bancaria BBK (7,8%) y la Fundación Bancaria Vital (3,9%). Tras la participación del consorcio vasco, están: Pegaso -donde ya sólo queda la familia Oriol-, con un 9,3%; la SEPI -o sea, el Estado español- (7,8%); Torrblas -sociedad de inversión que controla Ana Patricia Torrente Blasco- (5%); Torreal -firma de inversión de Juan Abelló- (3,2%); autocartera y capital flotante.

Eso sí, hace unos meses, Puente castigaba a Talgo ante la futura compra de nuevos trenes. Prefiriendo optar por los de Siemens, Alstom, CAF, Stadler, CRRC e Hitachi. Incluso fue a visitar las fábricas de Siemens en Alemania, las de CRRC en China y las de la japonesa Hitachi (la que fabrica los trenes de Iryo) en Italia. 

Encima, con cierta caradura, el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible ha afirmado que si un día escribe sus memorias la OPA de Talgo ocupará “un capítulo o un tomo”, pues ha sido “larga, dificultosa y bastante curiosa”. No hay que olvidar que dicha operación arrancó con el veto a la OPA el consorcio húngaro Ganz Mavag por 619,3 millones de euros (lo que suponía 5 euros por acción) para hacerse con el fabricante ferroviario. ¿Los motivos? Puro sectarismo ideológico para castigar a los ‘ultras’ del país de Viktor Orbán y… la seguridad nacional. Luego pidió a Criteria Caixa que entrara en Talgo, pero ante su rechazo buscó nuevos socios, como: la siderúrgica vasca Sidenor, el fabricante ferroviario polaco Pesa y el indio Jupiter Wagons (que tiene entre sus accionistas al eslovaco Tatravagonka). Al final, los vascos se llevaron el gato al agua

Por cierto, el consorcio Ganz Mavag (liderado por András Tombor y el fondo público del Gobierno Orban) ha llevado a España ante una corte arbitral (el tribunal de la Cámara de Comercio de Estocolmo) por el veto del Gobierno a la OPA que lanzó sobre Talgo, según informa El Confidencial. Y hace unas semanas, el Tribunal Supremo dio un varapalo al Gobierno Sánchez al desestimar un recurso de la Abogacía del Estado y reiterar el derecho que tiene Ganz Mavag a conocer la información que rodeó dicha operación, como informó ABC.