Sr. Director:

Verdad, bondad y belleza son trascendentales del ser, junto con la unidad. Son propiedades universales que corresponden a todo lo que existe. Esto son principios de la filosofía escolástica medieval, pero que el Papa León XIV ha querido recordar, “considerándolos preciosos aliados”, en su encíclica “Magnifica humanidad”. Y ha querido iniciar así tan extraordinarias páginas, aunque en realidad este texto viene a sumarse a la ya voluminosa documentación que comprende la Doctrina Social de la Iglesia. El Papa apela a estos principios “considerándolos preciosos aliados en la defensa de la dignidad de cada persona y en la custodia de la creación”. Pero el Papa se detiene particularmente en el concepto de la Verdad “porque la verdad no es un territorio que hay que defender, sino un bien que hay que compartir”.

Cabe preguntarse ahora: ¿La Verdad predomina ahora mismo en nuestra sociedad civil y política? No es necesario profundizar, basta con echar un vistazo a las páginas de la prensa o a las pantallas de televisión para advertir que la Verdad no es un tema que prevalezca. Hay excesivos egoísmos, vilezas, trapacerías… El Papa lo expresa de una manera más refinada: “lo importante no es, ante todo, ocupar puestos de poder o controlar bastiones culturales, sino iniciar procesos de bien y dejar que maduren”. Acertadísima solución. Pero esto, indudablemente, cambiaría el rumbo de muchas situaciones a nivel nacional, local y personal.