
Talgo no ha recibido premio bursátil, tras publicar sus resultados de 2025, los últimos de su vieja etapa. Y es que ha reducido ingresos y ha seguido registrando pérdidas, pero ya no se deben a la multa de Renfe por retrasos en las entregas de trenes, sino por ajustes en varios contratos. Eso sí, ha logrado un resultado bruto de explotación (ebitda) positivo y reducir algo la deuda.
El fabricante ferroviario tuvo un 2025 algo ajetreado por los cambios en su accionariado que ya no está liderado por la sociedad Pegaso (la cual compartían el fondo Trilantic y la familia fundadora, la familia Oriol), sino un consorcio vasco que ha recuperado Talgo para el PNV y el País Vasco, y ha traslado su sede social y fiscal de Madrid a Vitoria (Álava). Dicho consorcio se ha hecho con el control de un 27,4% y se reparte entre: José Antonio Jainaga (7,8%), el fondo público vasco Finkatuz (7,8%), la Fundación Bancaria BBK (7,8%) y la Fundación Bancaria Vital (3,9%). Tras la participación de dicho consorcio, están: Pegaso -donde ya sólo queda la familia Oriol-, con un 9,3%; la SEPI -o sea, el Estado español- (7,8%); Torrblas -sociedad de inversión que controla Ana Patricia Torrente Blasco- (5%); Torreal -firma de inversión de Juan Abelló- (3,2%); autocartera y capital flotante.
Vayamos a los resultados, que se publicaron a cierre de mercado del pasado viernes y que este lunes no han sido bien acogidos: su cotización baja un 2% y acumula un descenso del 18% en el último año. Y conviene recordar que no le sentó bien debutar en el parqué el 7 de mayo de 2015: lo hizo a un precio de 9,25 euros por acción, y ahora cotiza a 2,86 euros, es decir, ha perdido un 69% de su valor desde su estreno. ha perdido un 69% de su valor desde su estreno.
Los ingresos en 2025 han bajado un 7,6%, a 618,2 millones de euros, por el ajuste de la modificación del contrato de Deutsche Bahn. La cartera de pedidos ha cerrado 2025 en 4.466 millones y actualmente se encuentra en niveles récord con volumen próximo a los 6.000 millones. Este impulso comercial consolida su presencia en mercados estratégicos como Europa y Oriente Medio (por ejemplo, en Arabia Saudí, donde se adjudicó la fabricación y el mantenimiento de 20 nuevos trenes de alta velocidad por 1.332 millones a principios del pasado febrero) y Talgo presume de que dicho impulso garantiza la visibilidad industrial para los próximos años y asegura una base de actividad recurrente en mantenimiento. Además, parte de los nuevos pedidos son extensiones de contratos actuales o sobre plataformas ya desarrolladas, por lo que puede lograr eficiencias en la producción y afronta menor riesgo técnico.
Eso sí, no hay que perder de vista que en los últimos tiempos Talgo adolece de falta de capacidad industrial y necesita reforzarla ante la elevada carga de trabajo... y para no retrasarse en entregas (como le pasó con Renfe y le costó una multa de 116 millones que lastró el resultado de 2024). Por ahora, al esperar que prosiga la buena evolución comercial, ha iniciado el proceso para contratar 200 personas a lo largo del año.
Por su parte, el resultado bruto de explotación (ebitda) ha dejado el terreno negativo y ha pasado a uno positivo: de 0,6 millones, incluyendo el ajuste de Deutsche Bahn, el impacto del cierre de un proceso judicial relacionado con un proyecto de Los Angeles County Metropolitan Transportation Authority (Lacmta) en EEUU y la reestructuración financiera. Sin dichos efectos, el ebitda habría sido de 53,9 millones. Y el resultado neto ha seguido en números rojos, aunque algo menores: ha pasado de 107,9 millones a 100,7 millones. Eso sí, la deuda financiera neta se ha reducido un 2,5%, hasta 393,7 millones, por la ampliación de capital y convertibles de 150 millones.
Talgo ha destacado que comienza una nueva etapa y espera que este año los ingresos se aproximen a los 750 millones y logre un nivel récord de actividad industrial, así como una contratación de entre 1.500 y 2.000 millones. Unos resultados peores a los de su colega de sector y ahora vecino vasco, CAF, con los que ha respondido a las palabbras de Jainaga apostando por adquisiciones y fusiones dentro del mismo sector. Eso sí, Jainaga descartó que Talgo esté buscando un socio industrial... aunque de cara al despliegue de la alta velocidad en Europa del Este sí piensa en actuar en “en colaboración con algún fabricante de esos países”.
Respecto a las remuneraciones de los consejeros en 2025, el ya expresidente, Carlos de Palacio Oriol, recibió 571.000 euros, de los que 477.000 euros correspondieron a la retribución en metálico, la cual bajó un 29,75%. Por su parte, el ya exCEO, Gonzalo Urquijo, cobró 3,383 millones, pero sólo 821.000 (-47,66%) fueron en metálico... y es que su salida activó un incentivo de 2,5 millones-.











