Fue Hispanidad el que adelantó que los italianos de ENEL no admitían que el español José Bogas permaneciera como CEO de la eléctrica- y que, cambio, pidió acabar su carrera como presidente no ejecutivo de Endesa.
Fue cesado, aunque él preferiría seguir y, además, se le permitió continuar como consejero, se supone y sólo se supone, que para sustituir a Juan Sánchez-Calero.
Para ello, nombraron a uno de los suyos, Gianni Vittorio Armani y, atención, se negaron a forzar el 'ascenso' de Bogas a la categoría de presidente no ejecutivo, que ostenta Juan Sánchez-Calero, pero este abogado se negó a prejubilarse antes de que venza su mandato, en abril de 2026.
Y ahí surge el conflicto: la verdad es que los dos han cumplido sus papeles con notable: Calero sin entrometerse en la línea ejecutiva, Bogas consolidando la compañía a pesar de la escasa movilidad que le permitían desde Roma.
Encima, el nuevo CEO, el italiano Gianni Armani no ha sido recibido con entusiasmo. Había directivos española que aspiraban al cargo y, sobre todo, la llegada de Armani no ha servido para cambiar de estrategia sino para afianzarla. Endesa, sólo para hacer caja.
Y esto sí es un problema. Para ENEL, la filial española es una caja registradora. Primero ingresar, luego, sólo con lo que sobre, invertir. ENEL se reserva su inversión para Italia.
Y en estos momentos, la inversión es una de las claves del sector eléctrico, tanto en Italia como en España.











