Toni Lomas es un buscavidas que alcanzó la fama cuando participó en un exitoso talent show, pero han pasado los años y ahora sobrevive como puede. Su situación cambia cuando Malena, un amor del pasado, le pone en contacto con Junior, el hijo de un rico empresario, para que robe un valioso cuadro de la casa familiar. Toni buscará a dos “colegas”, dos auténticos macarras: la Mari y el Gallego, para llevar a cabo ese golpe.  

Los que conocen bien a la directora vasca Arantxa Echevarria afirman que es imprevisible, porque la cineasta que impactó con  su magnífico film  La infiltrada, que mostraba el valor de una policía infiltrada en la banda terrorista ETA, ahora cambia las tornas para ofrecernos una comedia negra de pícaros que, si uno le da vueltas a su argumento, no está tan alejada de la realidad a pesar de su histrionismo.

A través del humor,  Arantxa Echevarría realiza una afilada crítica sobre la sociedad española de nuestros días donde todo el mundo busca dinero rápido pero también fama, bien sea en reality shows o ejerciendo de influencers. De ahí que se aborde la ambición por el triunfo que, a priori, no es malo al igual que el postureo y las falsas apariencias. Todo ello dentro de una sociedad donde se agrandan las diferencias entre las clases sociales debido a la precariedad del trabajo y al exorbitado precio de la vivienda.

Como está llevado al límite, ese ácido retrato de la sociedad, produce la carcajada a pesar de que Echevarria abusa de situaciones humorísticas groseras, que recuerdan ineludiblemente a la saga Torrente. A  su favor se encuentra el ritmo frenético que tiene todo el desarrollo donde aparecen pícaros de todo tipo, y de cualquier clase social, y la buena dirección de actores que logra que cada intérprete esté bien en sus respectivos papeles, porque Hugo Silva está fantástico como el buscavidas de Toni Lomas pero Susi Sánchez borda su papel de matriarca de una familia macarra capaz de engañar hasta a su sombra. También a destacar Belén Rueda, en un papel que le va como anillo al dedo: el de una mujer de clase acomodada o Jaime Olías que encarna a su impresentable hijo Junior.

Para: los que no les disgusten las comedias gamberras.