El socialista Pedro Saura ya se ha ganado el apodo de ser el ‘arregla-marrones’, pues tras dejar de ser secretario de Estado de Transportes, fue el encargado de solucionar el gran desastre de pérdidas que Óscar López (hoy ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública) había dejado en Paradores y cuando lo hizo, en vez de premiarle, le asignaron la difícil tarea de hacer lo mismo con el agujero que Juan Manuel Serrano, amigo de Pedro Sánchez, provocó en Correos. Y en ello está, ahora con una buena idea entre manos: la de comprar deuda pública en las oficinas… pero no gustará nada a los bancos.

El presidente de la empresa pública postal ha presumido de que “vamos a ser la ventanilla única de la Administración General del Estado (AGE) en todo el territorio español para prestar servicios al conjunto de la ciudadanía”, en un vídeo. Hace unos días, el Gobierno ha aprobado el contrato-programa de Correos con el Estado para la prestación de servicios esenciales, como: accesibilidad a las comunicaciones postales y a servicios financieros básicos, acceso universal a la AGE y puesta a disposición del Estado de los medios personales y materiales que se requieran en situaciones de seguridad o emergencia (algo que ya se vio en la DANA). Además, se ofrecerá la posibilidad de adquirir deuda pública -letras del Tesoro y bonos del Estado- u obtener el certificado digital a través de sus oficinas.

“Queremos ser, si cabe, más útiles a la sociedad española”, ha señalado Saura. Sin embargo, lo de comprar deuda pública en las oficinas no gustará nada a los bancos, que hasta ahora vivían, entre otras cosas, de las comisiones por su intermediación en la compra de letras del Tesoro y bonos del Estado. ¿Se acuerdan de las colas que hubo en el Banco de España cuando ofreció la venta de letras del Tesoro? En gran parte, se debió a que el Banco de España no cobraba comisión en dicha operación, como sí hacen los bancos, pero claro, el primero no tiene sede en todas las ciudades y municipios del país, mientras que Correos cuenta con 2.388 oficinas.

Este nuevo servicio supone un paso más dentro de la diversificación de su actividad ante la caída de ingresos por el menor envío de cartas (dado el auge del correo electrónico y de las aplicaciones de mensajería) y la fuerte competencia en el negocio de paquetería. Asimismo, cabe tener en cuenta que dará más trabajo a sus empleados, que ahora no sólo ofrecen los servicios postales, sino otros muchos, como: el acceso a efectivo en municipios de menos de 500 habitantes y la colaboración en el proceso de regularización de inmigrantes. Ahora tendrán más tareas… con la compra de deuda pública y la obtención del certificado digital. Eso sí, no se puede olvidar que hace unos meses, Correos lanzó un plan de 7.000 bajas incentivadas para el personal con más de 55 años.