• "Estamos brindando asistencia para que las personas puedan regresar a sus hogares", dice el primer ministro húngaro.
  • También denuncia la "persecución de los cristianos en Europa, que es una persecución de naturaleza espiritual, operando con métodos sutiles y astutos".
  • Así como que "el mayor peligro que nos amenaza hoy es el silencio indiferente de la élite europea que renuncia a sus raíces cristianas".
El primer ministro húngaro, Viktor Orbán (en la imagen) ha asegurado que su país está tomando la iniciativa para ayudar a los refugiados cristianos mediante programas que les faciliten regresar a sus países de origen en condiciones de seguridad, recoge Infocatólica. «Nosotros, los húngaros, queremos que los cristianos sirios, iraquíes y nigerianos puedan regresar lo antes posible a su hogar, a la tierra que sus antepasados han habitado durante cientos de años. Esto es lo que llamamos solidaridad húngara ... Hungría ayuda», dijo el primer ministro, en una conferencia internacional sobre la persecución a los cristianos celebrada bajo el lema 'Buscando respuestas a una crisis largamente ignorada'. «Un conjunto de líderes intelectuales y políticos de Europa quieren crear una sociedad mixta que cambie por completo la identidad cultural y étnica del continente, y su naturaleza cristiana, dentro de unas pocas generaciones», continuó. «Hungría, sin embargo, está haciendo lo contrario de lo que Europa hace actualmente. Estamos haciendo lo que debemos hacer de acuerdo con los líderes cristianos locales, y lo que hoy es más importante para las comunidades que lideran: estamos brindando asistencia para que las personas puedan regresar a sus hogares». El primer ministro Orbán también aludió a «la persecución de los cristianos en Europa, que es una persecución de naturaleza espiritual, operando con métodos sutiles y astutos, y es indudablemente injusta, discriminativa y a veces dolorosa», pero agregó que en su opinión «de ninguna manera puede compararse con la persecución brutal y física sufrida por los cristianos en África y Oriente Medio». Advirtió, sin embargo, «que el mayor peligro que nos amenaza hoy es el silencio indiferente de la élite europea que renuncia a sus raíces cristianas, a pesar de que el destino de los cristianos de Medio Oriente debería despertar a Europa al hecho de que, sin importar cómo, aunque parezca increíble, lo que sucedió allí también podría pasarnos». «Es un hecho que el cristianismo es la religión más perseguida en el mundo de hoy, en vista del hecho de que 215 millones de cristianos en 108 países sufren actualmente diversas formas de persecución. Cuatro de cada cinco personas que están siendo oprimidas debido a su fe es cristiana, y en 2015 en Irak, un cristiano fue asesinado cada cinco minutos debido a sus creencias religiosas», enfatizó. «Para nosotros, Europa es un continente cristiano y nos gustaría mantenerlo de esa manera, y aunque no podamos preservarlo todo, al menos nos gustaría guardar la pequeña porción que el Buen Señor le ha confiado los húngaros». El presidente húngaro acabó su intervención diciendo: «Soli Deo Gloria». No obstante lo anterior, para los políticamente correctos Hungría es le paradigma de todo lo peor. Andrés Velázquez [email protected]