Sr. Director:

Desgraciadamente está sucediendo que quienes tuvieron responsabilidades en los distintos partidos por muy altas que hayan sido, están enmudeciendo.

Lo estamos comprobando cada día en el Partido Socialista, tras el acuerdo al que han llegado los socialistas de Sánchez y los comunistas de Podemos.

Salvo a Podemos y a su jefe Pablo Iglesias, que son los grandes triunfadores, a la inmensa mayoría de los españoles, incluidos los políticos, los empresarios, los banqueros y hasta muchos votantes socialistas, preocupa gravemente la situación a la que Pedro Sánchez puede llevar a España.

Las declaraciones de Felipe González -que tan esperadas eran en tantos ámbitos, incluidos muchos despachos de Ferraz- se han quedado en algo gaseoso, en un juego de palabras que quiere ser ingenioso y que resulta decepcionante.

Los silencios de Alfonso Guerra o de Javier Solana, son solamente un ejemplo de quienes han “renunciado a existir”. Los Chaves, los Griñán y hasta Susana Díaz, bastante tienen con lo suyo y solamente Rodríguez Ibarra ha levantado en alto una voz abiertamente crítica.

García Page se envuelve en la bruma del Tajo, Lambán se queda a medio camino entre Cataluña y Madrid, Puig juega a todas las barajas y Fernández Vara se refugia en la retórica para no decir nada y el resto, entre nadar y guardar la ropa, da carta blanca a Sánchez para montar el chiringuito del gobierno de progreso con comunistas y separatistas.

Y lo mismo ocurre en otros partidos aunque su situación no sea tan relevante, ni lo que puedan hacer tan preocupante, como el caso de Sánchez y el Partido Socialista.

Y como en estos casos siempre se echa de menos a alguien, son muchos los que añoran los tiempos en los que el asturiano Javier Fernández, tenía algo que decir y mucho que opinar.