José Ignacio Munilla (en la imagen), arzobispo de Guipúzcoa, ha dicho una verdad como un templo: el demonio se introdujo en el feminismo por la vía del aborto. ¡Bien por Munilla! Quien, naturalmente, ha sido fusilado por todos los tontos que en el mundo han ido y que, como no vuelan aún dejan ver el sol. Y tiene razón: el aborto pervierte el feminismo y dilapida las peticiones lógicas del feminismo. Hispanidad [email protected]