• Los separatistas rusos acatan la petición rusa de abrir un corredor humanitario para que los militares ucranianos asediados huyan de la región.
  • Eso sí, los rebeldes exigen a los soldados que les entreguen sus vehículos blindados y munición.
  • El Ejército de Kiev lo tiene claro: las milicias prorrusas están bajo el mandato del Kremlin.
  • Rusia continúa ajena a estas evidencias y tilda todas las acusaciones de "conjeturas" sin pruebas.
  • La comunidad internacional se mueve: EE.UU. y Alemania están decididos a emprender nuevas sanciones contra Moscú, y Ucrania pide el ingreso en la OTAN.
  • No obstante, el presidente norteamericano evita hablar de 'invasión' para no verse obligado a intervenir militarmente en el conflicto.
  • Los ataques en el este del país se recrudecen durante el último mes. El conflicto deja una media 36 muertos cada día.
Muy poco han tardado los líderes de las regiones del este de Ucrania en atender la petición que formuló ayer jueves Putin. El dirigente ruso pidió a los rebeldes que abran un "corredor humanitario" para que las tropas del Ejército de Kiev, asediadas por las milicias separatistas desde hace días, puedan abandonar la zona en conflicto para evitar "víctimas innecesarias".

Dicho y hecho. El primer ministro de la autoproclamada República Popular de Donetsk, Alexander Zajarchenko, ha asegurado que pondrá los medios para permitir la huida de los efectivos del Ejército ucraniano retenidos en el este del país. Eso sí, los soldados tendrán que abandonar sus vehículos blindados y municiones, según ha confirmado Zajarchenko en unas declaraciones a la cadena de televisión Rossiya.

En un ejercicio de sentido común, el Ejército de Kiev ha denunciado en un comunicado que el devenir de los últimos acontecimientos pone de manifiesto que "los separatistas están liderados y controlados directamente por el Kremlin". Moscú, sin embargo, continúa ajeno a las evidencias. El ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov, ha tildado de "conjeturas" las acusaciones occidentales de que hay soldados rusos combatiendo en Ucrania, ya que -según él- no se han presentado pruebas.

Entre tanto, la comunidad internacional se prepara para emprender nuevas represalias contra el bloque ruso. Estados Unidos, Alemania, Francia e Italia ya han amenazado con sanciones. Obama y Merkel son los que se han mostrado más decididos. El presidente norteamericano afirmó ayer que Moscú es "sin duda" la "responsable" de la escalada de violencia en el este de Ucrania. No obstante, descartó una respuesta militar y no se refirió al conflicto en términos de 'invasión rusa', ya que en ese caso la OTAN tendría que intervenir militarmente en respuesta a una violación de las fronteras. Además, el primer ministro ucraniana ha pedido esta mañnaa de viernes el ingreso de Ucrania en la OTAN, dejando el estatus como país no alineado. Hay que recordar que el acercamiento a Occidente, al que se oponía el expresidente Yanukóvich, fue el detonante de las revueltas de 2013.

En cualquier caso, esta guerra adquiere un tinte cada vez más descarnado. El último informe del Observatorio de Derechos Humanos (HRW, en sus siglas en inglés) ha denunciado que los separatistas están sometiendo a los civiles de la región a torturas, un trato denigrante y trabajos forzados, además de capturar a cientos de activistas y políticos. "Hay motivos contundentes para estar seriamente preocupados por la seguridad y el bienestar de cualquier persona en manos de las fuerzas insurgentes en el este de Ucrania", ha asegurado en un comunicado Hugh Williamson, miembro de HRW.

Las cifras de víctimas mortales empañan aún más el drama del conflicto. Navi Pillay, Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, ha señalado que la intensificación de los combates entre las fuerzas gubernamentales y las milicias prorrusas ha dejado una media de 36 personas muertas cada día entre julio y agosto. Desde mediados de abril, la cifra de víctimas mortales asciende ya a al menos 2593.

Daniel Esparza
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