• En Hacienda amenazan incluso con acusar al gobernador por negligencia en la supervisión bancaria.
  • Por una vía inhabitual, el ministro de Economía, Luis de Guindos, pregunta al gobernador, por escrito, sobre los sueldos de los banqueros en entidades intervenidas. 
  • No habrá banco malo y cada entidad deberá aguantar su vela.
  • Eso sí, se arriesgan a que algunas entidades quiebren.

¡Bien por Rajoy! En la hasta ahora mejor decisión de su mandato, el presidente se ha negado a crear un banco tóxico, es decir, a que los ciudadanos financien las pérdidas bancarias.

Era la opción de Luis de Guindos, ministro de Economía, porque ciertamente es más barato que las fusiones financiadas, especialmente tras el carísimo precedente que supuso la absorción de la CAM por el Sabadell. Pero mejor es no pagar nada.

Cada palo debe aguantar su vela. Por eso, De Guindos, que consideraba que el banco tóxico supondría una inversión inicial de 100.000 millones de euros, de los que podrían recuperarse 50.000, ha dado un giro copernicano y ha pedido a los bancos que contabilicen provisiones por valor de 50.000 millones de euros para sanear sus balances con cargo a sus beneficios. Como debe ser.

¡Bien por Rajoy! Ahora bien, en el fondo lo que se está pidiendo a muchas entidades es que dé beneficio cero o lo reduzcan a nada. Por eso el viernes, en la Bolsa de Madrid, los bancos se caían, lo que no es bueno para cubrir el coeficiente de recursos propios ampliado, cobertura para la que tienen de plazo hasta junio.

Y es que el riesgo de la justísima medida de no ayudar a la banca tiene que muchos bancos sencillamente se vean abocados al cierre. La mora sigue aumentando y la necesidad de liquidez se está cubriendo con cargo al BCE pero eso podría cambiar.

Ahora bien, el problema es que el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, está dispuesto a hacer valer sus errores como éxitos. El nuevo Gobierno está cansado de que sabotee el saneamiento bancario, pues la opción de Miguel Ángel Fernández Ordóñez (MAFO), cuyo mandato termina en junio, consiste en mantener la idea de intervenir entidades y sanearlas con dinero público. En cualquier caso, no se puede ser duro con la banca si el supervisor no aplica la dureza.

Es más, el responsable de Hacienda, Cristóbal Montoro, busca la dimisión de MAFO e incluso le amenaza, especialmente a través de los medios, con llevarle al Parlamento o incluso a los tribunales. Un brindis al sol, claro está, porque el escándalo de un Ejecutivo llevando a los tribunales a un supervisor independiente tiene proporciones siderales, pero se trata de amedrentar.

Más fino ha sido el titular de economía, Luis de Guindos, quien ha enviado una carta, anunciada por la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, para pedirle al Gobernador, mandatario independiente, qué le parecen los salarios -y las pensiones, y los blindajes- que cobran los gestores de entidades intervenidas y ayudadas por el Estado, así como aquellos otros que las llevaron a la ruina.

Un pregunta pagada, que no es sino una acusación al gobernador de negligencia en sus funciones.

Eulogio López

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