Con las empresas españolas se dan varias paradojas, quizá demasiadas. Entre ellas: unas pasan a manos extranjeras, otras tienen mejor imagen fuera que dentro y otras acaban vendiéndose en su totalidad o en algunas partes... a un fondo de inversión. En este último caso se sitúa Borges, que ha vendido el negocio agrícola de su división de frutos secos... al fondo Natural Capital Fund. Y ojo, esto también refleja que el campo no va bien, como denuncian los agricultores españoles y de otros muchos países europeos desde hace meses.

BAIN

 

Borges Agricultural & Industrial Nuts (BAIN) es la división de frutos secos, frutas desecadas y snacks del grupo agroalimentario catalán, fundado en 1896 por Antonio Pont y Dolores Creus, y que a día de hoy sigue controlado por la familia Pont. En concreto, el grupo se denomina Borges International Group y cuenta con diversos negocios: el citado BAIN; Borges Agricultural & Industrial Edible Oils (obtención de aceites de oliva y vegetales, así como su refino, procesado, envasado y venta); y Borges Branded Foods (comercializadoras de productos envasados para el canal de retail y alimentación fuera del hogar).

BAIN es propiedad en un 89,075% de Borges Internacional Group (BIG), que está controlado por la familia Pont. Ahora ha decidido vender el negocio agrícola que tenía en España (concretamente en Extremadura y Andalucía) y en Portugal por entre 70 y 80 millones de euros. ¿El motivo? Quiere centrar estratégicamente sus esfuerzos en las áreas industrial y comercial, que son el principal negocio de BAIN, y también en buscar nuevas oportunidades que “incrementen el valor para los accionistas, empleados, consumidores, clientes y para el conjunto de la sociedad”, según recoge el hecho relevante remitido a la CNMV. En la citada venta también ha influido el hecho de que dicho negocio sólo supone el 7% del producto vendido por BAIN y el 0,8% del total del grupo BIG. 

Relacionado

De esta forma, Borges deja de cultivar almendras, nueces y pistachos, principalmente, en España y en Portugal. Aunque no habla de ello, también ha influido el hecho de que el campo no va bien, como denuncian los agricultores, y en gran parte se debe a la Agenda 2030, los bajos precios que les pagan por sus productos, los elevados costes de producción, la gran burocracia que afrontan al pedir ayudas (entre ellas, la PAC, y que cada vez tiene más exigencias medioambientales y de bienestar ambiental) y unas exigencias muy superiores a las que tienen las importaciones agrícolas. 

BAIN ha llegado a un acuerdo de venta con Natural Capital Fund, un fondo que está gestionado por la gestora especialista Climate Asset Management (CAM). Asimismo, se prevé que este comprador gestione los activos agrícolas a través de su socio estratégico, Bolschare Agriculture, una empresa familiar arraigada en Extremadura desde hace más de una década y que cuenta con tradición agrícola en España y Portugal. De hecho, esta última no sólo gestionará los servicios agrícolas, sino que se hará cargo de la plantilla que tenía BAIN en dicho negocio (unas 140 personas).

En resumen, un grupo agroalimentario controlado por una familia ha vendido su negocio agrícola a un fondo, pero lo gestionará un socio de este último, que paradógicamente es otra empresa familiar. Y claro, como la operación por entre 70-80 millones de euros puede representar un importe superior al 25% del valor de los activos, para que no se considere una enajenación de un activo esencial, se someterá a votación de los accionistas de BAIN en una junta extraordinaria que se celebrará el próximo 13 de mayo en Reus (Tarragona).